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Un surfista invencible: Ricardo Obradovich

Ricardo Obradovich (57) es un surfista veterano con una característica muy personal: corre tabla echado. Un accidente le quitó el equilibrio pero él, lejos de dar por terminada su pasión por el surf, optó por correr de una manera distinta.

  • Oriana Lerner K. / Video: Luis Tantajulca Nunura
  • 26/11/2015
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Surfmastersperu

Ricardo Obradovich empezó a correr tabla –con una pititabla- cuando tenia seis años. El deporte le encantó así que continuo practicándolo hasta la adolescencia. Corrió olas míticas como las de Hawaii, donde pasó varios meses surfeando. A los 20 años se fue a estudiar a Miami y ocurrió algo que le cambio la vida y sobre todo la manera de correr tabla para siempre. Tuvo un grave accidente automovilístico, con cinco amigos peruanos, y Ricardo se llevó la peor parte: se fracturo una vertebra de la cervical y tuvo un corte en la cabeza de 180 puntos. Aquel accidente causo un antes y un después en su vida, fracturarse la cervical le paralizó todos los nervios del brazo derecho. Ricardo permaneció en cuidados intensivos durante quince días. Cuando se enteró lo que le había sucedido, lo primero que le dijo el doctor fue que no iba a poder correr tabla nunca mas. “No lo podía creer”, recuerda Ricardo. “Fue un golpe bajo, una frustración enorme”. Pasó un largo tiempo en rehabilitación, tratando de movilizar nuevamente el brazo derecho, aprendiendo a escribir con mucha dificultad, a vestirse y maniobrar aquel lado del cuerpo. Luego de su recuperación, con 22 años de edad, Ricardo retomó sus estudios de empresa pero al cabo de un tiempo se dio cuenta que aquello no era realmente lo que quería. Decidió irse en un barco de pesca, en busca de atún, durante un año y medio. “Me fui por todo Centroamérica en un barco atunero enorme”, cuenta Ricardo. “Hacía ejercicios y estiramientos todas las mañanas, así que poco a poco me puse en forma para poder trabajar en la red”. Cuando el barco llegó a Puerto Rico y permaneció ahí varias semanas, Ricardo no lo dudó y decidió que era momento de retomar el surf. Ancló en el puerto y se bajo del barco en busca de un Surf Shop para comprarse una tabla. Volver a surfear fue difícil, lo había dejado por dos años, pero poco a poco volvió a su nivel y pudo, contra todo pronóstico, pararse nuevamente en la tabla. Luego de aquel viaje por Centroamérica, Ricardo volvió a Perú y continuó corriendo tabla. Durante los años 70´s hasta 1975 participó de algunos campeonatos en Huanchaco. “Quedé tercero”, recuerda. “El chino Suzuki primero y César Aspíllaga segundo”. Además, fue ganador de la Copa Inca Kola en la playa Tres Picos y de la Reventazón de Makaha y finalista en campeonatos importantes como el de La Isla de Punta Hermosa y el primer invitacional de La Herradura. Por aquel entonces Ricardo tenía 24 años y una vitalidad impresionante. Tuvo la suerte de que nuevamente lo llamen para irse a pescar, esta vez al continente Africano. “No lo dudé y me embarque en esta aventura”, dice. Estuvo pescando por las Islas Salomón y en Nueva Guinea y tuvo la oportunidad de correr olas en las Islas Bali, Guam y Tinian. Luego del viaje, ya en Lima, decidió comprarse un terreno en Cañete y así poder correr en la playa Cerro Azul todos los días y además trabajar en varias escuelas de surf, junto con Roberto “Muelas” Meza. Pero poco a poco la fuerza en sus piernas, especialmente en la izquierda, se fue debilitando. Quienes lo veían a diario le preguntaba por qué estaba cojeando. Cuando se metía al agua, notaba cierta debilidad y fue perdiendo el equilibrio, ya no podía pararse. Pero Ricardo, en vez de perder la ilusión, deprimirse y dejar de la lado la tabla, tomo una sabia decisión: surfear echado. Así, empezó a utilizar esta técnica muy personal y especial para él, perfeccionando su estilo cada vez más. “Además, cuando estás echado agarras mas velocidad”, dice. Una de las cosas más importantes para Ricardo fue el apoyo que recibió por parte de sus amigos y familiares, a quienes agradece infinitamente por su apoyo. “Gracias a Dios y a amigos como Javier Calvo Pérez, con quien trabajé durante nueve años, como Paola Flores, Ricardo Bouroncle, Raúl Calle, Paco y Manuel del Castillo, de Punta Hermosa, Roberto “Muelas”, entre otros, pude ser perseverante y seguir adelante. No se que hubiera hecho sin ellos”, reconoce. En la playa y sobre todo dentro del agua, no hay nadie que no se sorprenda al verlo correr de esta peculiar manera y que le pregunte por qué lo hace. Él, siempre dispuesto a contar su historia, se ha hecho conocido entre quienes son asiduos a la Costa Verde o a las playas del sur. Actualmente, Ricardo tiene 57 años, y seis corriendo echado. Suele ir a playas como El Redondo, en la Costa Verde y a San Bartolo, La Isla y Puerto Viejo, mas al sur. “No puedo entrar a las playas por las rocas porque pierdo el equilibro”, cuenta. Pero para él eso ya no es importante y mucho menos un impedimento para continuar corriendo. Lo más importante, dice, es avanzar en las olas. No importa cómo lo hagas, lo importante es que te guste y que lo disfrutes apasionadamente.

 

Escrito por: Oriana Lerner K.

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