
Con sus 16 kilómetros de playas de arena fina y aguas cálidas, Orihuela Costa ofrece muchas oportunidades para los entusiastas de los deportes acuáticos.
De vez en cuando, la región recibe olas favorables del mar Mediterráneo que producen las condiciones óptimas para el surfing y muchos otros deportes afines como paddleboard (SUP), bodyboard, kitesurf y windsurf.
Sin embargo, en la última década, el gobierno de Orihuela ha aumentado las limitaciones impuestas a los usuarios de olas y viento al transformar las playas locales en zonas restringidas para el deporte de las olas.
El municipio de Orihuela argumenta que el surf pone en peligro a los bañistas y que las tablas de surf pueden ser mortales. En otras palabras, introdujeron una política de estilo de bandera negra en el territorio.
Hoy en día, los surfistas ya no son bienvenidos en estas aguas cristalinas. Y aquellos que deciden desafiar las directivas son severamente multados con penas que pueden llegar a los 3.000 euros.
"No queremos estar en la misma área donde la gente se baña. Lo que nos mueve es el oleaje que llega cuando es demasiado peligroso para un nadador meterse en el mar", explica Luis Tomas, propietario de La Zenia Surf Club.
"Los surfistas necesitan áreas con olas y corrientes fuertes, y es precisamente allí donde no es recomendable nadar. Los amantes de la playa nos entienden y respaldan nuestra sugerencia de áreas delimitadas especiales para surfear".
La comunidad local de surf sugirió, por ejemplo, que Cala Cerrada, un lugar con corrientes fuertes y difíciles que no es bueno para nadar, se convierte en una de las playas donde el surf no es un crimen.
Mientras tanto, los surfistas de Orihuela han establecido una petición (firmas) en línea solicitando al concejo municipal la revisión de una "ordenanza claramente injusta y obsoleta".
Aquí la petición: https://goo.gl/EaEHZB