
Rip Curl abre una nueva era. La empresa australiana, propiedad del grupo neozelandés de outdoor Kathmandu desde octubre de 2019, tiene una nueva consejera delegada: Brooke Farris, que hasta ahora ocupaba el puesto de directora del negocio femenino de la compañía y que se convertirá en la primera mujer en tomar el timón de Rip Curl desde su fundación hace más de cinco décadas.
La nueva consejera delegada de la reconocida marca cuenta con una trayectoria de once años en la compañía, pasando del departamento internacional de eventos a dirigir la estrategia de márketing de la empresa, trabajar en su expansión de retail, venta online y recursos humanos.
El último 19 de mayo, Kathmandu ascendió a Michael Daly, hasta entonces consejero delegado de la compañía de surf, para que tomase el puesto de CEO del negocio completo del grupo. El ascenso siguió a la partida de Xavier Simonet, que lideraba Kathmandu anteriormente. Los cambios en la cúpula de la compañía se cierran con el ascenso de Ferris a consejera delegada de Rip Curl.

La empresa especializada en equipamiento de surf registró ventas de 251,1 millones de dólares neozelandeses (150,1 millones de euros) en el primer semestre, un incremento del 86,1% en relación con la cifra comparable de 2020. Rip Curl superó en la primera mitad del ejercicio las cifras de venta wholesale del mismo período de 2019, previo al estallido de la pandemia.
Como se sabe, Kathmandu compró Rip Curl por 350 millones de dólares australianos (215 millones de euros), 7,3 veces su resultado bruto de explotación (ebitda). Hasta ese momento, la empresa australiana seguía en manos de sus fundadores Brian Singer y Doug Warbrick. El grupo, que factura en las bolsas de Australia y Nueva Zelanda, opera además con las marcas Kathmandu y Oboz.