
A menos de dos años para la “realización” de los Juegos Panamericanos Lima 2019, la situación sigue siendo confusa y no muy alentadora por parte de la comisión organizadora (COPAL), que hace unos días informó que las obras para albergar dicho evento deben estar listos a mediados del próximo año.
Entre esas obras, resaltan dos de importancia como la Villa Panamericana en Villa El Salvador y el Centro de Alto Rendimiento del Surf en Punta Rocas (CAR).
Aunque deberíamos estar contentos por esta noticia, también debemos poner la situación bajos paños fríos pues no es la primera vez que el comité organizador pone fechas límites para la realización de estas obras, que hasta el momento están solo en maquetas. Los organizadores han explicado que todo marcha dentro de los plazos y que sí se llegará a tiempo. Pero parece ser el mismo floro de siempre.
Y es que si hacemos memoria, los problemas para la realización de los Panamericanos no han cesado desde la reciente suspensión del presidente del Comité Olímpico Peruano (COP) José Quiñones por supuesta malversación de fondos, así como el cambio de presupuesto que un principio lo administró el Ministerio de Educación, del que depende el IPD. Ahora los fondos pasarán a manos del Ministerio de Transporte. Entre otros temas actuales de corrupción que vive el país.
Con tantos líos, la prensa chilena, la que nos pisa los talones en este tema, ha revelado las falencias y el desorden organizativo que se vive hasta el momento, tildándonos como un “mal ejemplo”.
Lamentablemente, más de tres años después, todavía no somos capaces de decir que ya estamos preparados para organizar los Panamericanos, el evento que le sigue en el escalón de importancia nada menos que a los Juegos Olímpicos.
Si apuntamos al surf, el deporte que tendría su primera experiencia en un Panamericano oficial con miras a Tokio 2020, la situación es aún más rochoza pues a menos de dos años y medio, parece imposible llegar a tiempo tratándose de una mega obra como el CAR que abarca una construcción de más 33 mil metros cuadrados, y que pretende ser en diseño e instalaciones el número uno, tal como lo es en Australia.
Crucemos los dedos.