
El tamaño de esta ola que ahora se ha convertido en récord mundial, ha sido comparado, para tener una idea de su tamaño, con un edificio de siete pisos. Así lo confirmaron los expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM)
Este inmenso movimiento de agua se produjo tras un episodio de viento muy frío, con velocidades de casi 44 nudos que se registraron gracias a una boya electrónica colocada específicamente para registrar este fenómeno único en el Atlántico Norte.
El récord anterior de un fenómeno del mismo tipo ocurrió en 2007 en el mismo punto, la altura alcanzada entonces fue de dieciocho metros.
Para determinar la altura y hacer efectivo este record, la boya determinó calculando la distancia que existe entre la cresta y el valle que se forma entre esa misma ola y la siguiente. Para poder llegar a la conclusión de que una ola tiene una altura significativa se hace un promedio entre las más altas que un observador puede ver durante un período continúo de unos diez minutos.
Aunque normalmente se identifica al Pacífico Sur con olas espectaculares, las más altas se levantan en el Atlántico Norte debido precisamente a los fuertes vientos y a las importantes presiones atmosféricas registradas durante el invierno en esta zona las cuales llegan a provocar tormentas extra tropicales también conocidas como “bombas”.