
Si hay un elemento al que los tablistas le rinden culto, son las tablas de surf. Nuestras tablas forman parte de nuestro más preciado equipo. Representan las “alfombras mágicas” sobre las que nos deslizamos en las olas. Es por eso que las cuidamos a detalle, las cubrimos en cada viaje para que no se quiñen, y hasta le ponemos nombre. Pero pintándolas es la forma en la que podemos sentirnos aún más identificados, convirtiéndonos así, nosotros y la preciada nave, en uno solo.
Como sabrán, Miguel Tudela aparte de demostrar talento bailando en olones, también tiene el talento en las manos. Cada vez que puede se mete un arte alucinante pintando su propio quiver con diseños peruanos que lo inspiran a seguir rompiéndola.
Miguelito ha confesado que pintar es su segundo hobby. Vaya que lo hace tan bien como si estuviese sobre su tabla, y como él mismo comenta: “Pinto mis tablas siempre que tengo una historia que contar”.
En esta ocasión, desde la meca del surfing, en la casa Volcom frente a Pipe, donde espera por las olas que reanuden el Sunset Pro, Miguel activo su otro talento y plasmó el simbólico “Cóndor Inca” sobre su Al Merrick.