
Don Justo Bancayán fue el primer pescador que incentivó el turismo en el pueblo de Paita, Piura. Él asegura que al principio fue difícil, pues la pesca era mucho más que un oficio. Más que un sustento económico, la pesca era un estilo de vida que desarrolló durante gran parte de su historia y lo impartió a sus hijos para que ellos también conozcan cómo es la vida en el mar.
Es así que cuando decidió intercambiar los hilos y las redes de pesca por el turismo.
Lo tomaron por loco.
Sin embargo, su perseverancia hizo de Don Justo una persona que lucha constantemente por demostrar que la caleta de la Islilla a la que cuida, puede incluso ser más hermosa que otras playas norteñas, todo gracias a su campaña de preservación de la biodiversidad del lugar y la pesca sostenible.
Hoy, Justo Bancayán es “sargento de playa” en La Islilla. Su cargo lo convierte en protector de las aguas y todas sus especies frente a la caza indiscriminada que pone en peligro la continuidad de la existencia de importantes habitantes de nuestras aguas. Él se opone tajantemente la extracción por arrastre, que además no respeta los periodos de veda o reproducción de las especies.
Aquí más de este héroe anónimo de nuestro mar, Justo Bancayán.