
Dicen que cuando en 1977 William Anderson describió por primera vez el surfing en su viaje a la Polinesia, deslizarse sobre las olas era algo que ya se llevaba haciendo desde hace siglos.
Así lo explica esta ilustración elaborada por Scott Laderman, profesor de historia de la Universidad de Minnesota (USA), quien habla de más lugares donde lo practicaban como el oeste de África y el Perú, pero atribuye a la Polinesia y concretamente a Hawaii, su mayor desarrollo.
Scott refiere que tanto en Hawaii como en la Polinesia, el surf era algo recreacional pero también espiritual, realizándose diferentes rituales tras salvarse de un terrible wipeout o haciendo ofrendas a los árboles que servían para hacer las tablas de surf. Ya entonces había distintos tipos como la Alaia, Paipo (shortboard de punta redonda) y la Olo (el doble de grande que un longboard).
Y, aunque estudios recientes realizados por historiadores en colaboración con leyendas de la tabla nacional confirman que los primeros hombres en surcar las olas nacieron en las costas del Perú, cabe mencionar el gran desarrollo que tuvo esta disciplina en el Pacifico Norte con mayor impulso en el archipiélago hawaiano, hoy mundialmente famoso por sus olas y surfers de calidad.