
Una tramo de tubería subterránea ubicado a aproximadamente 32 kilómetros de Los Ángeles colapsó hace unos días provocando una obstrucción que ocasionó el derrame de 9 millones de litros de apestoso y contaminante sedimento fangoso a calles y desagües pluviales, informaron los medios californianos.
Cuadrillas de trabajadores lograron contener y desviar al menos 750.000 galones, pero el resto se vertió al río Los Ángeles, y parte podría haber llegado al Océano Pacífico, señalaron investigadores del caso.
Fueron cerradas playas en Long Beach y Seal Beach al público en general hasta al menos el miércoles, mientras funcionarios de salud analizan en agua en busca de bacterias para determinar si es segura.
El cierre fue un golpe financiero para M&M Surfing School of Seal Beach, que tuvo que cancelar clases para 70 estudiantes a un costo de 85 dólares por cada uno.
Michael Pless dijo: "Lo peor es que tengo gente que viene de todas partes del mundo. Tengo gente de Inglaterra, de Suecia. Tenía gente que viene volando para encontrarse conmigo. Tuve que llevar a la piscina de mi casa a algunos estudiantes jóvenes que sus padres los habían dejado en la escuela. No pudieron surfear, pero sí jugar”.