
En la primera etapa de la ISF World Surfing Championships, mucho antes de IPS, ASP y WSL, la australiana Phyllis O'Donnell se convirtió en la primera mujer en ser campeona mundial de Surf. El campeonato donde los títulos mundiales se adjudicaron tuvo lugar en la playa de Manly, en Australia, en 1964.
En realidad, Phyllis O'Donnell, que nació en 1937 y comenzó a hacer longboard cuando se mudó con los padres a Tweed Heads, en Nueva Gales del Sur, fue una de las pioneras femeninas en las olas, alcanzando el título mundial a los 27 años.
En la década del 60, el surf en Australia (y un poco por todo el mundo) estaba dominado por hombres, eran pocas las mujeres que practicaban, lo que la volvió a ser "agresiva" en el agua. Sin embargo, su conquista en el campeonato fue un paso adelante en el reconocimiento del surf femenino y acabó por cambiar el status quo. "Incluso no siendo favorita", como la propia recuerda, acabó por salir victoriosa en un evento donde "no hubo premios, pero sí dos bellos trofeos".

O'Donnell también fue campeona australiana por tres veces, en 1963, 1964 y 1965, ganó 8 veces el título de Queensland, terminó en sexto lugar en el mundial de California (1966), tercero en Puerto Rico (1968) y en el Makaha International en Hawai (1966), y aún fue subcampeón en Bells Beach, en 1969, entre otros.
Phyllis se retiró de la competencia en 1974 y, dos años más tarde, fue apuntada al Australian Surfing Hall of Fame. En 2014, el mismo reconocimiento, pero esta vez con el Surfing Walk of Fame en Huntington Beach, California.