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El descubrimiento de Bermejo
Publicado el: 31/12/1969

El verdadero descubridor de la rompiente de Bermejo fue el ingeniero José Orihuela. Corría el mes de marzo de 1964 cuando el señor Orihuela fue invitado a pasar unos días en la hacienda de Paramonga. Tuvo la afortunada idea de llevar consigo a sus hijos, tres de los cuales eran fanáticos de la tabla. Ellos, los hermanos Orihuela, se dieron cuenta inmediatamente de la calidad de las olas de Bermejo, y junto a un grupo de amigos entraron a disfrutar de una rompiente ordenada, ágil y divertida como pocas. Richard Fernandini cuenta que, al enterarse de la existencia de dicha playa, se fue con su tabla y se encontró con un espectáculo fascinante. Los cerros de color rojizo y azul, el mar cristalino y las olas que reventaban perfectamente con viento en contra formando un tubo extraordinario, cautivaron instantáneamente su atención. Junto a Joaquín Miró Quesada y Dennis Gonzales, Richard se pasaba días enteros allí, corriendo ola tras ola, indiferentes a la baja temperatura, en una época en que nadie utilizaba todavía un wetsuit. Pronto, la fama de Bermejo se fue extendiendo, e incluso los tablistas extranjeros la consagraron como una de sus playas favoritas. Con su descubrimiento empezó la etapa de exploración de las playas del norte, donde los tablistas peruanos se encontrarían con sorpresas tan agradables como el descubrimiento de Chicama, Máncora y Cabo Blanco. Así, la costa peruana confirmaba lo que todos los tablistas intuían: que en efecto vivían frente a un litoral privilegiado, en donde hay olas todo el año y en el que, hasta el día de hoy, siempre queda alguna playa por descubrir.