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Testimonios: Felipe Pomar - "El primer campeón mundial de la historia"

Publicado el: 13/02/2004

Hace años que vive en Hawai y es uno de los tablistas de renombre mundial más importantes de todos los tiempos. Aventurero por naturaleza, amante incondicional de la tabla, excelente amigo y deportista cabal, Felipe Pomar, nuestro campeón mundial de tabla, nació en Miraflores en el año de 1943. Sus padres fueron don Felipe Pomar Tenaud y doña Carmela Rospigliosi Quimper quienes lo inscribieron en el colegio Markham donde estudió primaria y secundaria para luego culminar una carrera en el Church College of Hawai. Desde muy pequeño manifestó interés por la tabla y cuando tenía apenas 14 años conoció a Pitty Block, quien lo inició en 1958 en la tabla, deporte que cambiaría para siempre su vida, convirtiéndose en una de las principales razones de su existencia. Para hacer contacto con él, Olas Perú viajó exclusivamente a Hawai en el año 2000, y luego de buscarlo por cielo y tierra, conseguimos una de las entrevistas más memorables de las cien que tenemos en archivo. Oyéndolo, uno puede saber cómo es la vida de un tablista perfecto, aquel que vive compenetrado con el mar y ha convertido a la tabla en su propia filosofía de vida. Las declaraciones exclusivas de Felipe, el Primer Campeón Mundial de Tabla en la Historia, son una primicia que nos enorgullecemos de ofrecer, ya que son un homenaje a los Días de Oro de la Tabla Peruana, y un ejemplo inigualable para todos los tablistas del mundo.

Felipe, cuéntanos quiénes fueron los tablistas que te motivaron.
Definitivamente, Pitty Block, quien me enseño a correr tabla. Pero también destacaría, como fuentes de inspiración, a Joaquín Miro Quesada, Pancho Wiesse, Pocho Caballero, el inolvidable Carlos Dogny y Eduardo Arena, quien organizó los mejores campeonatos mundiales de todos los tiempos.

¿Cómo fueron esos primeros años, qué tabla usabas, con quiénes corrías y en qué playas?
Cuando Pitty me llevó al Waikiki para aprender a correr olas conocí a Joaquín Miro Quesada, quien tenía aproximadamente mi misma edad. Ambos queríamos aprender y comenzamos a correr olas en cada oportunidad que se nos presentaba. Pitty me fabricó mi primera tabla de madera balsa en su fábrica. A poco tiempo de comenzar conocí a Pancho Wiese, quien estaba casado con Pina Miro Quesada, la hermana de Joaquín. Pancho fue el primero en llevarnos a correr Ola Grande en Kon Tiki. Eso nos encantó a ambos (a Joaquín y a mí); de allí en adelante siempre tratábamos de convencer a Pancho para ir a Kon Tiki. Pancho era en esa época Campeón Nacional de Ola Grande, así que no era necesario insistir mucho, y tarde o temprano partíamos rumbo a Kon Tiki. En esa época por lo general corríamos solos. Nadie más en el agua. Otros campeones de Ola Grande en esa época fueron Pitty Block, Eduardo Arena, Dennis Gonzáles y Alfredo “Pecho” Granda.

¿Cómo fue que empezaste a destacar en el deporte?
Joaquín y yo comenzamos a correr casi a diario (teníamos como 14 años). Cuando acabó el verano los demás tablistas normalmente dejaban de correr hasta el próximo verano. Joaquín y yo seguíamos entrando al mar en invierno, sin wetsuits, ya que en esa época no se conocían. Hacíamos mucho ejercicio, corríamos después para tener mucho calor y nos metíamos al agua sudando para durar lo más posible adentro. Recuerdo que estando luego en el agua, azules de tanto frío, Joaquín me decía: “Imagínate que estás en el Sahara, muriéndote de calor”. Correr olas todo el año y hacer mucho ejercicio, además de la tabla, nos dio un excelente estado físico. Eso, más la pasión por la tabla nos permitió a ambos destacar, pues Joaquín también ganó muchos campeonatos y llegó a ser Campeón Nacional.

¿Qué playas eran las que más te gustaba correr en esos días y por qué?
Kon Tiki, porque era muy emocionante, cada sesión era una aventura; la Pampilla, porque era muy divertida, Joaquín y yo fuimos los primeros en correrla, por un tiempo fue como nuestra playa secreta; el Triángulo, porque era una ola muy limpia y perfecta.

Cuéntanos cómo obtuviste el Campeonato Mundial de 1965. ¿Cuáles fueron tus impresiones? ¿Qué sentiste? ¿Qué es lo que más recuerdas de esos días?
En el verano de 1965, cuando se llevó a cabo el Primer campeonato Mundial de Tabla, Punta Rocas era una rompiente relativamente nueva. El día del campeonato amaneció con mar grande y con mucha neblina. Era imposible ver las olas pero se escuchaba con gran volumen un constante rugido. Cuando levantó la neblina todos quedamos impresionados con el gran tamaño de las olas. El mar grande favoreció a los tablistas acostumbrados a Ola Grande, yo entre ellos pues ya tenía dos años de experiencia corriendo en Hawai. Recuerdo haber sido el único peruano en las finales, y me recuerdo diciéndome a mí mismo: “con llegar a las finales ya quedaste bien; ahora busca olas más grande y arriesga todo. Nadie ha entrenado más, nadie se ha sacrificado más, nadie se lo merece más que tú”. Recuerdo también que estuve a punto de ahogarme por no soltar la tabla (sin pita) en un revolcón corriendo hacia la izquierda. Saliendo del mar después de la final muchas personas bajaron del cerro y me dijeron: “¡Ganaste, ganaste!”. Yo no les creí hasta que anunciaron los resultados y entonces me cargaron en hombros. Fue un momento muy especial y emocionante para mí.

¿Qué se siente ser el único campeón mundial peruano de tabla?
Me siento muy afortunado y feliz de haber llegado a lo más alto en el deporte que me apasiona. Con el título también vinieron responsabilidades pues al regresar a Hawai con el título de campeón mundial tuve que esforzarme constantemente para probar en las olas grandes que lo merecía.

¿Cómo ha influido la tabla en tu vida?
La tabla has sido la mayor influencia en mi vida. Considero que tengo muchísima suerte de haber encontrado un deporte que me apasione y me haga feliz. Fue por la tabla que viajé a Hawai. Es por la tabla que vivo en Hawai. Y es gracias a la tabla que llevo una vida muy sana. Esto me permite tener muy buena salud y seguir corriendo olas, teniendo cada día nuevas aventuras en el mar.

¿Cuál es tu opinión de Carlos Dogny Larco como iniciador del deporte en el Perú?
Carlos Dogny Larco es indiscutiblemente el padre de nuestro deporte en el Perú. Yo tuve la suerte de conocerlo y desarrollar una amistad que duró muchos años. Fue una persona de gran mundo. Tuvo una vida maravillosa. Dio la vuelta al mundo 19 veces, siempre siguiendo el verano y el sol. Como fundador del Club Waikiki tuvo una gran influencia positiva en muchas personas, yo incluido.

Cuéntanos de Joaquín Miro Quesada, Miguel Plaza, Héctor Velarde y los demás tablistas destacados de tu generación.
Joaquín Miro Quesada tenía una real y verdadera pasión por la tabla. Por su amor y dedicación a la tabla mereció ser campeón mundial también. Desgraciadamente murió a una edad temprana, y por lo tanto nunca sabremos a lo que pudo llegar. Joaquín murió en su ley, corriendo olas en el lugar más peligroso de Hawai, Pipeline. Yo lo extraño mucho porque era como mi hermano. A Miguel Plaza lo conocí muy poco durante mis años en el Perú. Fue después estando en Hawai cuando pude conocerlo mejor. Miguel ha tenido una larga y exitosa carrera deportiva. En los últimos años ha tenido grandes éxitos en competencias internacionales. Héctor Velarde fue mi profesor durante varios años. Un gran atleta, gran tablista, gran deportista, gran campeón, igual que su hermano Carlos. Héctor y Carlos estaban estudiando en los Estados Unidos entre los años de 1958 a 1961. Joaquín y yo éramos jóvenes tablistas que estábamos ganando la mayoría de los campeonatos en su ausencia. Ellos eran unos años mayores y tenían más experiencia, pues ya habían corrido en Hawai. Además ambos tenían un físico impresionante y en mi opinión eran los mejores tablistas del Perú en ese momento. Joaquín y yo teníamos como 17 o 18 años cuando ellos regresaron al Perú, e inmediatamente nos hicimos amigos. Yo admiraba la habilidad de ambos y aprendí mucho de ellos, además de compartir recuerdos memorables y lindos momentos. Entre 1961 y 1963, Héctor en mi opinión era el tablista más completo y avezado en el Perú. Nosotros éramos como hermanos: Carlos, Héctor, Joaquín y yo. Héctor era mi hermano mayor y posiblemente la persona que más influyó en mis decisiones en esa época. Joaquín era como mi hermano menor y Carlos el hermano mayor de Héctor. Carlos ya trabajaba en esa época, así que los tres que se dedicaban libremente a la tabla éramos Héctor, nuestro “Kahuna”, y Joaquín y yo éramos como sus discípulos. Son muchos los grandes tablistas que destacaron en mi época. Desgraciadamente no puedo darles a todos el respeto que se merecen. Ellos saben quiénes son. A los que tengo necesidad de mencionar es a Pitty Block, por iniciarme en la tabla y ofrecerme su amistad. A Pancho Wiesse, por enseñarnos a correr olas grandes. A Eduardo Arena, por su ejemplo y apoyo. Los hermanos Lobos, por las lindas épocas que hemos compartido. A Mota Navarro, Pocho caballero, Raúl Risso y los muchos amigos con quienes compartí días y olas memorables.

¿Cuáles eran las maniobras más usuales en los sesenta?
Durante la primera mitad de los sesenta no se hacían muchas maniobras. En ola chica era correr en la punta de la tabla, y en ola grande era salir, pasar la espuma sin que la ola te tumbe. Yo considero que el “bottom turn” que aprendí de un gran tablista y amigo hawaiano, Kealoha Kaio, me ayudó a ganar el Campeonato Mundial

¿Con qué tabla corrías?
El campeonato Mundial lo gané con una Greg Noll de 10 pies y 4 pulgadas, "Semi Gun".

¿Recuerdas alguna situación de peligro que hayas vivido corriendo olas?
Situaciones de peligro corriendo olas en Hawai las tienes cada semana durante la temporada de olas, que dura cinco meses. Algunas veces las tienes dos veces al día. Imagínense con aproximadamente 37 años corriendo en Hawai las historias que les podría contar. Sin embargo, la aventura más memorable fue la que nos sucedió a Pitty Block y a mí cuando entramos a correr olas minutos después del terremoto de 1974. El terremoto duró como dos minutos y nosotros entramos a la Isla en Punta Hermosa con la idea de correr lo que venga. No contamos con la posibilidad de que el mar se retiraría y nos arrastraría mar adentro, como en realidad sucedió. Después de pasar momentos realmente aterradores logramos cruzar la bahía y agarrar cada uno una ola, de esas que llaman “Tsunami”.

¿Consideras probable que el arte de surcar olas se haya iniciado en el Perú con los caballitos de totora?
No cabe duda alguna que los antiguos peruanos estaban corriendo olas antes que los taitianos y que los hawaianos. Conversaciones con el gran aventurero y científico Thor Heyerdahl y lecturas de la Historia Marítima del Perú me han convencido de ello. Hace unos años, después de visitar Huanchaco quedé realmente impresionado por la similitud entre el caballito de totora y la tabla. Al ver a los pescadores entrar a la playa corriendo olas comprobé que allí están los orígenes de nuestro deporte.

 

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