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Días de Furia en Cabo Blanco
Autor: Óscar Tramontana Figallo / Fotos: Paul Kennedy
Enfrentándose en la final a monstruos del calibre de Herbert Mulanovich, Toto de
Romaña, Gabriel Aramburú, Matías Mulanovich y hasta el flamante Campeón
Latinoamericano Gabriel “Kbezón” Villarán, Javier Swayne se adjudicó una
histórica victoria en el festival de tubos más impactante de nuestras costas.

De un tiempo a esta parte, el Billabong Cabo Blanco Tube Riders
Invitational se ha ganado por derecho propio el privilegio de
convertirse en uno de los campeonatos más atractivos, mágicos y
fascinantes de la escena local. Prácticamente no hay un solo
tablista peruano que en alguna ocasión no haya soñado con deslizarse
sobre las armoniosas olas de Cabo Blanco, y cuando esta rompiente se
vio amenazada de muerte por la construcción de un muelle, cuya
ubicación ponía en peligro de extinción la ola más perfecta del
bravo norte, los tablistas peruanos se unieron como un solo puño
para salvarla.

Cabo Blanco, la codiciada detonación acuática que es considerada
como la mejor izquierda del Perú, tiene una historia fascinante que
todo buen tablista peruano debería conocer, y antes de empezar a
recrear el que probablemente haya sido el festival de tubos más
memorable en la historia de Cabo Blanco, pensamos que vale la pena
compartir la historia del descubrimiento de esta playa con ustedes.
EL DESCUBRIMIENTO DE MÁNCORA Y CABO BLANCO
Durante la década de los setenta, dos grandes rompientes fueron
descubiertas: Máncora y Cabo Blanco. El “Flaco” Carlos Barreda y un
privilegiado grupo de amigos tuvieron la suerte de divisar desde la
carretera las espumas de Máncora (que también habían sido divisadas
en 1958 por Federico “Pitty” Block, aunque no llegó a correrlas), y
decidieron detenerse en la caleta a experimentar con sus olas, sin
saber que años más tarde habría de convertirse en uno de los
destinos más entrañables de la tabla nacional.

Podemos imaginarnos perfectamente la emoción que sintieron estos
tablistas cuando, luego de remar hasta el point, tomaron las
primeras olas de una racha y se deslizaron sobre ellas, apreciando
su consistencia, su fuerza y su perfección. Máncora brindó a los
tablistas una verdadera colección de sesiones inolvidables, y el
ambiente paradisíaco que se respiraba en la idílica playa piurana
hizo que su fama corriera de boca en boca con la rapidez del rayo.
Pronto, la frase “vamos a Máncora” se convirtió en una especie de
santo y seña de los tablistas más guerreros, quienes inmediatamente
emprendían el viaje desde Lima, que a veces podía tomar hasta 24
horas por el mal estado de las carreteras, para disfrutar de las
bondades de esta playa incomparable.

Uno de estos tablistas fue el legendario “Gordo” Sergio Barreda,
quien poco antes de pasar a mejor vida nos contó personalmente cómo
descubrió la rompiente de Cabo Blanco. Sergio Barreda se hallaba en
pleno viaje a Máncora con su esposa Liliana cuando, perdidos en la
red de carreteras que las empresas petroleras habían trazado en la
costa norte de Piura, se toparon con el espectáculo increíble de las
olas de Cabo Blanco.
La sorpresa fue tal que, durante largos minutos, el Gordo se quedó
extasiado en la orilla, admirando la perfección de esas olas, sin
comprender si lo que estaba viendo era real o simplemente una
proyección cinematográfica. La ola de Cabo Blanco, rápida, agresiva
y perfectamente tubular, se levantaba amenazante sobre un conjunto
de rocas y se deslizaba hacia la izquierda, formando una sección
tubular, larga y absolutamente maravillosa.

Era, en una palabra, el sueño de todo tablista: una caleta
perfectamente desconocida, casi escondida tras una abrupta cadena
montañosa y que ocultaba una de las olas más perfectas del mundo
entero. En Cabo Blanco, además, flotaba el recuerdo del genial
escritor norteamericano Ernest Hemingway, quien visitó la caleta en
uno de sus viajes de placer para dedicarse por entero a la pesca del
merlín y a la escritura de una de sus novelas más famosas: El viejo
y el mar.
El Gordo Barreda había leído a Hemingway y sabía perfectamente
reconocer una buena ola cuando la veía, y ahora, frente a sus ojos,
tenía la ola más perfecta que había visto en el Perú. Durante
algunos años, el Gordo guardó celosamente el secreto de Cabo Blanco,
y visitaba la caleta clandestinamente. Hasta ahora, sus
contemporáneos recuerdan que, de repente, cuando había una crecida
en Máncora y todos los tablistas limeños emigraban en grupo hacia la
conocida playa, el Gordo se perdía misteriosamente a la altura de El
Alto, y que recién llegaba a Máncora con algunos días de retraso,
luego de haber estado disfrutando en secreto las maravillosas
bondades de las trepidantes olas tubulares de Cabo Blanco.

Cuenta la leyenda que el Gordo Barreda quiso compartir con dos de
sus más cercanos discípulos la magia de esta playa maravillosa, y
fue así como Luis Miguel “Magoo” de la Rosa y Carlos “Chalo” Espejo
dominaron la feroz perfección de esta ola inaudita para refinar sus
innatas habilidades y conseguir, entre los dos, nada menos que diez
campeonatos nacionales (siete de Magoo y tres en el caso de Chalo).
Con el tiempo, el secreto se difundió, y Cabo Blanco, para fortuna
de una legión de tablistas, vino a sumarse a la lista de destinos
obligatorios de la tabla nacional. Visitar sus orillas, sentir en el
cuerpo la fresca brisa marina y remar hacia el point mientras las
barcas de pescadores (antiguos recuerdos de las embarcaciones
precolombinas) flotaban sobre el vaivén de las olas más perfectas de
nuestra costa, se convirtió rápidamente en la única imagen capaz de
captar con perfecta fidelidad la quintaesencia del soul surfing
peruano.

Ubicada a la altura del kilómetro 1137 de la Carretera Panamericana
Norte, la caleta de Cabo Blanco atesora una poderosa izquierda de
asombrosa capacidad tubular, la clásica ola de tipo reef-break que
puede entregar olas desde 1 a 3 metros, peligrosas por la amenazante
presencia de un zócalo de piedra virgen contra el cual se han hecho
pedazos cientos de tablas, decenas de huesos y algunos cuantos
cráneos, por lo que resulta natural encontrar a los surfers locales
recorrer los mágicos tubos de Cabo Blanco protegidos por un buen
casco. Dada su posición en la costa peruana, esta playa encuentra
las condiciones ideales para regalarnos sus tubos perfectos entre
octubre y enero, cuando nuestra costa norte se ve sometida a las
ordenadas crecidas que llegan desde Hawai y todo el Hemisferio
Norte. Con una agradable temperatura que oscila entre los 24 y los
29 grados centígrados, Cabo Blanco es la playa ideal para correr a
pelo y sentir a flor de piel la caricia tibia del incomparable mar
del Norte peruano, uno de los más cálidos del planeta.

LA CRECIDA DEL AÑO
Los reportes satelitales habían pronosticado condiciones perfectas
para el cambio de año, y siguiendo las normas de los torneos
mundiales del ASP, los organizadores estipularon un período de
espera de 12 días entre el lunes 26 de Diciembre del 2005 y el
viernes 6 de Enero del 2006.
Neptuno se apuntó como promotor divino del evento y bendijo a los
tablistas reunidos en Cabo Blanco con dos jornadas mágicas, el
viernes 30 y el sábado 31 de Diciembre, días en los que Cabo Blanco
mostró lo mejor de su inmensa fama, bombeando prolongadas olas
agresivamente tubulares que alcanzaron los 3 metros de altura. Para
muchos, esta ha sido de lejos la mejor edición del campeonato anual
organizado por Billabong en Cabo Blanco, y pocos días después (a
partir del miércoles 4 de Enero del 2006, para ser exactos), la
intensidad de la marejada obligó a la Marina de Guerra del Perú a
cerrar los terminales portuarios de Chicama, Salaverry, Chimbote,
Pacasmayo y Talara. Dentro de la zona de Piura, hubo reportes de
oleajes extremadamente agresivos registrados en Lobitos, Negritos,
Cabo Blanco, Órganos y Máncora, llegando incluso al extremo de que
algunos bodyboarders llegaran a correr las olas inusualmente enormes
que estallaron en esa idílica piscina marina que es el balneario de
Colán.

AUSENCIAS Y PRESENCIAS
Para la organización anual del Billabong Cabo Blanco Invitational,
los organizadores se la juegan con todo confiando en los pronósticos
satelitales y en sus propios conocimientos de la ola, e invitan a
los mejores tablistas peruanos para que el espectáculo sea
garantizado. Este año, fueron 42 los tablistas oficialmente
invitados, pero ante la ausencia de algunos, las plazas vacías
fueron llenadas inmediatamente por varios tablistas que se
preparaban para la mejor crecida que se había visto en Cabo Blanco
en los últimos años, y al final el campeonato arrancó nada menos que
con 49 tablistas en el agua.

Los agrandes ausentes, dentro de la relación oficial de invitados
anunciada en diciembre del 2005 por la Lista Tablista, fueron
Jonathan Gubbins, Jorge Landeo, Gustavo Labarthe, Ivo Berenguel,
Carlos Ruiz de Luque, José Schiaffino, Daniel Gubbins, Raúl Villa,
Renzo Zazzali, Julio Vignati, Harold Koechlin, Emile Grisolle, José
Vidal, Ricky Peschiera, Tobar Cerruti, José Gómez, Javier Castro y
Felipe Bernales.
Mencionamos los nombres de estos tablistas para destacar la aguda
percepción de Billabong para detectar, reclutar e invitar a algunos
de los mejores tablistas del Perú entero, pero también para explicar
que gracias a estas penosas ausencias, algunos prominentes tablistas
peruanos pudieron hacer realidad el sueño de competir en uno de los
campeonatos más esperados del año.

Solo una ola tan espectacular como la pavorosa izquierda tubular de
Cabo Blanco es capaz de superar todos los obstáculos y permitir que,
aunque 18 de los 42 invitados estuvieran ausentes en la hora
crucial, estas plazas vacantes fueran cubiertas por 24 tablistas
que, literalmente, se ganaron con la mejor crecida que se había
registrado en el Norte durante el 2005.
Entre los tablistas que entraron “a último minuto” al Billabong Cabo
Blanco Tube Riders Invitational, estaba nada menos que Sofía
Mulanovich, la embajadora peruana del surfing moderno quien fue la
única mujer capaz de enfrentarse a los tubazos de 2 a 3 metros
sólidos que estallaron salvaje y perfectamente en la playa favorita
del Gordo Barreda. La participación de Sofía le prestó al evento un
carácter épico y hasta romántico, y es que no todos los días uno
puede correr una serie junto a una campeona mundial en una playa tan
estremecedoramente bella como Cabo Blanco.

Cabo Blanco - Chendo Velasco
El resto de las plazas vacantes fueron ocupadas por los siguientes
ganadores (porque todos los que corrieron Cabo Blanco en esa fecha
realmente salieron ganadazos): Sebastián de Romaña, Luigi Nikaido,
Roberto Meza, Salvador Voysest, Christian Guevara, Stefano Burali,
Tito Deli, Pepe Romo, Roberto del Castillo, José Luis Dupuy, Luciano
Guidino, Roger Velazco, Eduardo Villarán, Alejandro Cipriani,
Ignacio Salazar, Álvaro Morán, Oliver Frank, Alan Barclay, Fabricio
Ghisletti, Paulo Ríos, el “Colorado” Mahoney, Manuel Cacho-Souza y
Gonzalo Delgado.
PRIMERA RONDA – MAÑANA DEL VIERNES 30 DE DICIEMBRE DEL 2005
La Primera Ronda del Billabong Cabo Blanco Tube Riders Invitational
arrancó alrededor de las 9 de la mañana del viernes 30 de diciembre
del 2005. Los organizadores estipularon la creación de 8 series de 6
tablistas cada una (la última contaría con 7 tablistas en el agua,
incluido el prodigioso surfer peruano Cristóbal de Col, de apenas 12
años), y el proceso eliminatorio dictaminaba que los 3 mejores de
cada serie progresarían directamente a los Cuartos de Final.
Más allá de estos tecnicismos, Cabo Blanco estuvo sencillamente
espectacular. La fuerte crecida proveniente de Hawai rebotó en las
Islas Galápagos y entró a la bahía de Cabo Blanco cuando el nivel de
la marea marcaba apenas 13 centímetros, por lo que el zócalo de
piedra virgen se presentaba como una amenaza casi mortal para las
olas de 2 metros que estallaron prodigiosamente en ese primer día.
El reef estaba lavado y la ausencia de arena produjo una serie
interminable de tubos indescriptibles, que fueron barrenados sin
piedad por el casi medio centenar de privilegiados tablistas
peruanos que pudo estar presente en ese día épico.

Cabo Blanco - Cristóbal de Col
Las actividades pesqueras se vieron parcialmente paralizadas, y los
hoteles y restaurantes locales acogieron con la proverbial
hospitalidad norteña a la tribu surfera que despidió el 2005 en el
mejor lugar posible, hospedándose en el Hotel Delfines y saboreando
lo mejor de la sabrosa cocina piurana en el Restaurante Nana, en De
Marquitos y en el local de la Señora Rosa.
En la orilla, la gente miraba el desarrollo del torneo de pie, con
los tubos estallando a pocos metros de distancia, mientras
fotógrafos y camarógrafos tan notables como el sudafricano Kai
Benson, Renzo Giraldo y Kike Cúneo de El Comercio, Lucho Mori de
Olas Perú, y José Madalengoitia de ALAS, inmortalizaban en imágenes
lo que las meras palabras jamás podrían alcanzar a describir.
La primera serie fue ganada por Gustavo Gallo, seguido de cerca por
Christian Guevara y el flamante Campeón Latinoamericano Gabriel
Villarán. Ellos accedieron directamente a los Cuartos de Final dando
una primera muestra del tremendo calibre que iba a caracterizar a
todo el evento.
La segunda serie mantuvo las condiciones espeluznantes y perfectas
del oleaje, y todos fueron testigos del poderoso ataque backside de
Gonzalo “Chendo” Velasco, quien quedó primero por delante de Matías
Mulanovich y Roberto del Castillo. Increíblemente, en esta serie fue
descalificado el legendario “Mr. Tubo” César Aspíllaga, siempre
favorito en los campeonatos de Cabo Blanco.

Cabo Blanco - Gabriel Aramburú
A pesar de no figurar en la relación oficial de invitados, Luigi
Nikaido arrasó en la tercera serie, imponiendo su habilidad sobre
Javier Swayne y Fernando “Wawa” Parraud, quienes lo escoltaron hacia
los Cuartos de Final en segundo y tercer lugar, respectivamente.
La cuarta serie fue testigo del apabullante despliegue técnico de
César Siles, una de las grandes sorpresas del día, quien clasificó
primero seguido por David Fiorani y Magoo de la Rosa.
La quinta serie fue dominada por Gustavo Swayne, quien se reveló
como una de las grandes sorpresas del día al clasificar primero en
su serie, seguido por Alejandro Cipriani y el tricampeón nacional de
tabla Sebastián Alarcón.
En la quinta serie del día, cuando la marea empezaba a subir y las
olas morían cerca del muelle, Titi de Col nos hizo recordar su
espectacular actuación en Septiembre del 2005, cuando ganó la cuarta
fecha del Circuito Nacional de Tabla disputada en Lobitos imponiendo
su condición de local. Esta fue una de las series más emotivas de la
Primera Ronda, pues Sofía Mulanovich logró clasificar segunda,
venciendo a su hermano Herbert y recibiendo el cariñoso y unánime
aplauso de todos los seres vivientes de Cabo Blanco.

Cabo Blanco - Herbert Mulanovich
Cuando sonó la corneta anunciando el inicio de la séptima serie del
día, se hizo el silencio en Cabo Blanco, cuando el impresionante
Sebastián de Romaña, uno de los surfers más poderosos y achorados
del planeta (no es floro), barrenó sin misericordia un tubo dentro
del cual estuvo encapsulado por espacio de 10 eternos segundos,
saliendo intacto para terminar esbozando un roller totalmente
radical en la cima de una campana tremenda, llegando a sacar las
tres quillas de su tabla fuera del labio de la ola. El aplauso
retumbó a lo largo y ancho de Cabo Blanco, y el popular “Toto” fue
recompensado por los jueces con un puntaje perfecto de 10 puntos.
Gabriel Aramburú clasificó en segundo lugar, indicando claramente
que estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
Fabricio Ghisletti hizo lo suyo para asegurar su pase a los Cuartos
de Final al quedar tercero en esta serie, donde también corrió el
superhéroe Carlos Mario Zapata, de apenas 11 años de edad.
En la última serie de la Primera Ronda, el experimentado Germán
Aguirre defendió exitosamente su corona de campeón en Cabo Blanco al
ganar la serie y pasar a los Cuartos de Final junto a Patrick
Schofield y Raúl Ríos. En esta emotiva serie también corrió el
prodigioso Cristóbal de Col, flamante campeón nacional de tabla en
las categorías Sub-12, Sub-14 y Sub-16.
CUARTOS DE FINAL – TARDE DEL VIERNES 30 DE DICIEMBRE DEL 2005
Eran 24 los Tube Riders que habían sobrevivido a la Primera Ronda
cuando la marea empezó a subir imperceptiblemente trayendo consigo
olas aún más grandes y agresivas. Los organizadores del evento no
dudaron en lanzar al agua los Cuartos de Final, que nuevamente
enfrentarían a seis tablistas en cuatro series decisivas, donde los
tres primeros pasarían a Semifinales mientras que los restantes
tendrían que contentarse con ver a Cabo Blanco dominado por los
mejores.

Cabo Blanco - Herbert Mulanovich
El espectáculo estaba garantizado, cada uno de los 24 sobrevivientes
de la Primera Ronda tenía 30 minutos para enfrentarse a 5 tiburones
de orilla que se lanzarían con todo desde las crestas erizadas y con
viento en contra que azotaban el zócalo de piedra virgen formando
remolinos tubulares, toboganes acuáticos y rampas de agua verde
cristalina. Materializado en el cuerpo de un joven delfín, el
espíritu del Gordo Barreda contemplaba desde la perspectiva marina
la tribu de jóvenes surfistas que habían concluido, igual que él
algunas décadas atrás, que Cabo Blanco es una de las mejores
rompientes del Perú y el mundo.
La primera serie fue el escenario en el que Matías Mulanovich pudo
sacar a relucir su asombroso arsenal de maniobras para hacerse con
el primer lugar, pero los ojos y los corazones de la playa seguían
posados en las acuáticas circunvoluciones acrobáticas que Sofía
Mulanovich trazaba sobre el lomo de cada ola, para hacerse del
tercer lugar, justo detrás de Fernando Parraud.
En la segunda serie, Herbert Mulanovich consiguió barrenar impecable
y furiosamente un tubo de perfección índica que le valió un puntaje
perfecto de 10 puntos. Herbert se hizo fácilmente con el primer
lugar de esta serie, seguido de cerca por César Siles y Christian
Guevara.
Rompía la tarde cuando la marea empezó a subir inconteniblemente
hasta alcanzar los 168 centímetros, cuando David Fiorani salió
victorioso de la tercera serie, imponiéndose ante dos pesos pesados:
Sebastián de Romaña y Gabriel Villarán, quienes lo escoltaron a las
Semifinales.

Cabo Blanco - Maggo de la Rosa
La última serie del día se desarrolló en un Cabo Blanco inédito,
cinematográfico y espeluznante, sobre cuyas poderosas evoluciones
acuáticas tuvo a lugar un duelo de proporciones mitológicas. Javier
Swayne y Titi de Col lograron coronar tubos impecables para obtener
calificaciones perfectas de 10 puntos, y junto a Gabriel Aramburú se
abrieron paso a las Semifinales en la que, sin lugar a dudas, fue la
serie más candente del día.
SEMIFINALES – MAÑANA DEL SÁBADO 31 DE DICIEMBRE DEL 2005
Aquella había sido una noche interminable. La playa entera fluía en
adrenalina y los comentarios sobre las maniobras vistas durante el
día eran apagados por un creciente rumor de olas. Olas cada vez más
grandes que habían viajado millares de kilómetros desde Hawai para
materializarse en un espectáculo absolutamente estremecedor.
Cabo Blanco y varios de los mejores tablistas peruanos tenían una
cita memorable para el último día del año 2005. Billabong no había
podido lanzar el campeonato de Pico Alto durante el invierno porque
no llegó una crecida sur lo suficientemente poderosa como para
despertar al monstruo que dormía mar adentro, frente al litoral de
Punta Hermosa. Pero el calendario marcaba el último día del 2005 y
Billabong tenía entre sus manos el que por siempre será recordado
como uno de los eventos más épicos en la historia del surfing
peruano.
Las olas habían crecido considerablemente, pero la perfección de
Cabo Blanco se mantenía intacta. Las cámaras fotográficas no dejaban
de disparar y los diafragmas de las cámaras de video agradecían la
luz del potente sol norteño reflejándose sobre los lomos de esas
bestias acuáticas color turquesa y de blanco estallido que se
deslizaban arrastrando consigo todas las miradas de la multitud
apostada en la playa.

Cabo Blanco - Sebastián de Romaña
Esta vez eran solo 12 los sobrevivientes, y en apenas dos series de
seis hombres cada una, los tres ganadores de cada duelo llegarían a
la Gran Final. Pero el mar estaba demasiado grande, a punto de
pasarse de vueltas, con olas que oscilaban entre los 2 metros y
medio y los tres metros perfectos. Pocos recordaban haber visto a
Cabo Blanco en semejantes condiciones durante un campeonato de
tabla, y la competencia, de alguna manera, dejó de ser un
enfrentamiento entre diferentes tablistas para convertirse en una
mística batalla entre un puñado de hombres y mujeres valientes
contra el poderoso mar.
A las 9:57 de la mañana, la marea había descendido drásticamente
hasta alcanzar un nivel de apenas 5 centímetros, las olas empezaron
a detonar directamente sobre el arrecife de roca viva, descartando
cualquier posibilidad de error. La arena había desaparecido del
fondo y una poderosa corriente llevaba a los tablistas directamente
a las fauces del muelle, donde las olas se deshacían en turbulentas
orlas de espuma blanca tras detonar en sonoras explosiones de agua
viva.
La primera Semifinal incluía a media docena de nombres venerados en
la mítica rompiente norteña: Sebastián de Romaña, Matías Mulanovich,
Gabriel Villarán, David Fiorani, Fernando Parraud y Christian
Guevara. El mar estallaba con furia inusitada y pronto tres tablas
llegaron a las orillas hechas pedazos, antes de que Sebastián de
Romaña, David Fiorani y Fernando Parraud salieran nadando
desesperadamente en busca de otra tabla que les permitiera volver a
la batalla. Increíblemente, Sebastián de Romaña resultó vencedor en
esta serie, a pesar del tiempo perdido buscando una tabla de
repuesto, y pasó magníficamente a la Gran Final escoltado por Matías
Mulanovich en el segundo lugar y por Gabriel Villarán en el tercero.

Cabo Blanco - Titi de Col
Cuando iba a arrancar la segunda Semifinal, Sofía Mulanovich tuvo
que acceder al pedido de todos los tablistas, los pescadores, los
niños y las mujeres de Cabo Blanco: “No entre usted, señorita, el
mar está demasiado furioso y queremos que usted siga viva para
representar al Perú en el campeonato mundial,” alcanzó a decirle una
niña de 11 años mientras le invitaba una jugosa tajada de sandía
fresca. Cediendo ante los consejos de sus amigos y familiares, y
comprendiendo que su vida estaba en peligro, Sofía terminó
resignándose a permanecer en la orilla, viendo cómo su hermano
Herbert Mulanovich, Javier Swayne, Gabriel Aramburu, Titi de Col y
César Siles se persignaban antes de entrar por la campana. La
acertada decisión de Sofía Mulanovich fue unánimemente aceptada como
un sabio compromiso deportivo y profesional, ya que ella es nuestra
más valiosa embajadora en la esfera más elevada del surfing mundial,
y la verdad es que nadie quiere que nada malo le suceda nunca,
porque todos estamos seguros de que en sus manos siempre está
latente la posibilidad de otra corona mundial para el Perú. Además,
la presencia de Sofía en Cabo Blanco tuvo un doble aliciente, el
placer de ver corriendo a una campeona mundial en una de las mejores
olas del planeta, y la demostración palpable de que las mujeres
pueden perfectamente ganarle a varios de nuestros mejores tablistas
en condiciones tan épicas y agresivas como las que presentó Cabo
Blanco en los dos últimos días del 2005.
Herbert Mulanovich ganó la segunda Semifinal gracias a dos
admirables tubos que conectó en la misma ola, sumando un recorrido
de 15 segundos encapsulado al interior de su rauda nave color
turquesa. Javier Swayne barrenó tubos fluidos con una velocidad
vertiginosa para hacerse del segundo lugar y ganarse un pasaje
directo a la Gran Final, seguido por Gabriel Aramburú que aseguró el
tercer lugar gracias a una demoledora serie de rollers perfectamente
ejecutados, bottons muy marcados que arrancaron espuma del agua,
maniobras controladas y su acostumbrada seguridad personal.
LA GRAN FINAL – TARDE DEL SÁBADO 31 DE DICIEMBRE DEL 2005
Los seis últimos sobrevivientes ya estaban definidos, pero el mar de
Cabo Blanco se encendió de cólera e hizo lo imposible para que
Sebastián de Romaña, Herbert Mulanovich, Gabriel Villarán, Gabriel
Aramburú, Matías Mulanovich y Javier Swayne pudieran entrar a
dominar sus tremendas olas.

Cabo Blanco - Titi de Col
El acceso por la campana dejó de convertirse en una posibilidad
racionalmente posible, y los seis finalistas tuvieron que esperar
algunas horas a que la marea subiera, porque las olas se estrellaban
contra el arrecife de roca plagado de crustáceos amenazando aplastar
tablas, demoler huesos y romper cráneos. Las mareas estaban
enloquecidas por la luna nueva y ese día oscilaban entre los 5
centímetros a las 9:57 am y los 178 centímetros a las 4:30 pm. Cabo
Blanco ofrecía un espectáculo aterrador y hasta los pescadores
artesanales, que conocen como nadie la braveza de este mar,
enfrentaban riesgo de naufragio para varar sus embarcaciones.
Solo los que han leído a Herman Melville y saben que Moby Dick es
mucho más que una simple novela de aventuras, podrán entender la
terrible naturaleza de la lucha que estos seis tablistas tuvieron
que enfrentar para desafiar a Cabo Blanco en la más agresiva de sus
facetas. Cuando el hombre se enfrenta a la fuerza desatada de la
naturaleza, llega un momento decisivo en que toma conciencia de su
propia fragilidad, y solo los héroes son aquellos que son capaces de
derrotar sus miedos para lograr que esa fuerza destructiva se vuelva
a su favor.
Las horas pasaban angustiosamente y el fin de año se acercaba a paso
veloz, cuando la marea empezó a subir y los seis sobrevivientes
decidieron jugarse la vida por entero y entrar a Cabo Blanco
saltando desde el muelle. Las olas abatían los postes del muelle y
hacían temblar toda su sólida estructura amenazando con hacerlo
pedazos. Desde la perspectiva del muelle, los seis finalistas veían
venir las olas hacia ellos como animales enfurecidos con las fauces
abiertas y listos para tragárselos enteros, así que ellos tenían que
esperar por las olas más grandes para saltar sobre el lomo de las
mismas y empezar a remar con toda la fuerza de la que eran capaces,
porque la corriente los arrastraba con muchísima fuerza hacia el
muelle donde solo les esperaba el naufragio, la muerte y la
destrucción.
Hubo un instante de silencio ominoso en el que hasta las gaviotas
dejaron de herir el viento con sus graznidos, y de pronto sonó la
corneta que anunciaba el inicio de la Gran Final. Nuestros seis
héroes saltaron desde el muelle, treparon sobre sus tablas
rápidamente y remaron con toda su energía para vencer a la corriente
que los arrastraba de vuelta al muelle, mientras la multitud
concentrada en la playa contenía la respiración y se transformaba en
la imagen de un solo ser humano persignándose.
Luego de algunos minutos que solo pueden ser calificados como
amenazadores, los seis finalistas llegaron al corazón mismo de la
rompiente y se dieron cuenta de que estaban en el núcleo de la
crecida más grande que habían visto en toda la suma de sus
frecuentes visitas a Cabo Blanco. Entendieron que la verdadera
batalla no tenía que entablarse entre ellos, y decidieron que se
olvidarían de los miles de dólares en premios para enfrentar en
equipo a la fuerza demoledora de un Cabo Blanco más furioso que
nunca. “No importa quien gane, nos repartimos la plata y vamos a
vacilarnos”, dijo uno de ellos, y fue entonces cuando se desató la
magia y empezó el espectáculo.
Matías Mulanovich corría con una lycra de color azul y llegó a tomar
cuatro olas puntuables. Su primera ola fue calificada con 3.2 y la
segunda con 2.5. Era demasiado poco, así que Matías esperó para
calmarse y logró recorrer dos buenas olas de 5 y 4 puntos
respectivamente, para quedar sexto con un score acumulado de 9
unidades. Su nombre quedará grabado por siempre en los libros de
historia.
Usando una lycra de color naranja, Gabriel Aramburú empezó con una
buena ola de 5 puntos y luego obtuvo otra mejor, calificada con 6
unidades. Por su tercera ola solo obtuvo una nota de 2.5 y en la
cuarta volvió a establecer un recorrido de 5 puntos. Sumando sus dos
mejores olas, Aramburú obtuvo 11 puntos y el quinto lugar en Cabo
Blanco. Sobrevivió para poder contarle a sus nietos la furia de ese
día.
Corriendo con una lycra negra, Gabriel Villarán empezó esbozando una
ola de 3.5 unidades para luego aumentar su score con otra ola de 5
puntos. Luego de un breve período de calma, Villarán domó un
monstruo para establecer un score de 7 unidades, con lo que obtuvo
un puntaje final de 12 puntos y el cuarto lugar en este torneo. El
campeón latinoamericano vivió para contarla.
Sebastián de Romaña saltó del muelle con una lycra amarilla y empezó
con una ola de 4.5 unidades, siguió con otra de 6.5 puntos y conectó
una tercera de 3.8 de nota. Gracias a su cuarta ola de 6 puntos
alcanzó un puntaje acumulado de 12.5 y el tercer lugar el
Invitacional norteño. Este día quedará tatuado en su memoria por el
resto de su vida.
Herbert Mulanovich empezó con furia anotando una ola de 9 sólidos
puntos, gracias a un alucinante tubo abierto dentro del cual
maniobró por espacio de 8 interminables segundos. El tiempo siguió
corriendo y Herbert tomó una ola de 1.5 unidades, puntaje que mejoró
con su última ola de 4 puntos, con lo que logró un score acumulado
de 13 puntos y el segundo lugar en Cabo Blanco. Las generaciones
venideras recordarán su nombre con admiración y respeto.
Javier Swayne era perfectamente reconocible desde la orilla porque
vestía una lycra blanca, y arrancó con fuerza anotando una ola
soberbia de 8.5 unidades, a la cual le siguió otra de 4 puntos. Poco
después, Javier cogería la ola mejor calificada de la Gran Final,
una ola que quizá no fue tan grande como la de Herbert Mulanovich,
pero dentro de cuyo tubo Javier logró maniobrar con seguridad y
elegancia para obtener un puntaje de 9.5 unidades. Para rematar la
faena, Javier conectó una cuarta ola de 5.8 puntos y otra de 4
unidades, convirtiéndose en el tablista que más olas cogió en la
Gran Final y en el ganador indiscutible del Billabong Cabo Blanco
Tube Riders Invitational, gracias a su inalcanzable score acumulado
de 18 puntos sobre 20 posibles. Javier venció a Cabo Blanco y se
llevó toda la fama, algo más que merecido para el tablista que supo
dominar como nadie a la mejor izquierda peruana en el más furioso de
sus días, demostrando que merece todo el apoyo de sus auspiciadotes
y la admiración de todos los que amamos el milenario deporte de los
reyes.
LA CELEBRACIÓN
El 2005 cerró con saldo positivo para todos los tablistas que
tuvieron la fortuna de correr esos dos días memorables en Cabo
Blanco, donde 12 tablas fueron literalmente despedazadas por el
impacto de las olas. La furia del mar y el riesgo que todos ellos
tuvieron que superar trabajando en equipo puede explicar el hecho de
que Javier Swayne le agradeciera a Dios por el hecho de haber
sobrevivido a esta jornada épica, que quedará en el recuerdo como
uno de los mejores campeonatos jamás disputados en la historia de la
tabla peruana. Cabo Blanco, por su parte, esperará tranquilamente al
próximo año para volver a ofrecernos toda la magia del surfing
peruano en el apogeo de su máximo esplendor.
EPÍLOGO
La magia desatada en Cabo Blanco fue posible gracias al apoyo
incondicional de Billabong. Oscar O’Donell fue el Jefe del evento y
Lulo Mendoza encabezó la terna de jueces de la FEPTA. Todos sabemos
que el mejor campeonato del año les debe mucho a ellos, y es por ese
motivo que Olas Perú ha querido expresarles la más efusiva de las
felicitaciones con esta crónica sobre el mejor campeonato jamás
realizado en Cabo Blanco.

Billabong Cabo Blanco Tube Riders
Invitational 2005 - 2006 - Click para ampliar
RESULTADOS DE LA PRIMERA RONDA
PRIMERA SERIE
1. Gustavo Gallo
2. Christian Guevara
3. Gabriel Villarán
4. Stefano Buralli
5. Tito Deli
6. Pepe Romo
SEGUNDA SERIE
1. Gonzalo Velasco
2. Matías Mulanovich
3. Roberto del Castillo
4. José Luis Dupuy
5. César Aspíllaga
6. Barti Cerruti
TERCERA SERIE
1. Luigi Nikaido
2. Javier Swayne
3. Fernando Parraud
4. César Ríos
5. Juancho Zapata
6. Luciano Guidino
CUARTA SERIE
1. César Siles
2. David Fiorani
3. Magoo de la Rosa
4. Salvador Voysest
5. Roger Velasco
6. Eduardo Villarán
QUINTA SERIE
1. Gustavo Swayne
2. Alejandro Cipriani
3. Sebastián Alarcón
4. Bruno Mesinas
5. Ignacio Salazar
6. Álvaro Morán
SEXTA SERIE
1. José de Col
2. Sofía Mulanovich
3. Herbert Mulanovich
4. Oliver Frank
5. Alan Barclay
6. Roberto Meza
SÉTIMA SERIE
1. Sebastián de Romaña
2. Gabriel Aramburú
3. Fabricio Ghisletti
4. Paulo Ríos
5. Colorado Mahoney
6. Carlos Mario Zapata
OCTAVA SERIE
1. Germán Aguirre
2. Patrick Schofield
3. Raúl Ríos
4. Walter Rhode
5. Manuel Cacho-Souza
6. Gonzalo Delgado
7. Cristóbal de Col
RESULTADOS DE LOS CUARTOS DE FINAL
PRIMERA SERIE
1. Matías Mulanovich
2. Fernando Parraud
3. Sofía Mulanovich
4. Gustavo Gallo
5. Fabricio Ghisletti
6. Gustavo Swayne
SEGUNDA SERIE
1. Herbert Mulanovich
2. César Siles
3. Christian Guevara
4. Germán Aguirre
5. Roberto del Castillo
6. Alejandro Cipriani
TERCERA SERIE
1. David Fiorani
2. Sebastián de Romaña
3. Gabriel Villarán
4. Sebastián Alarcón
5. Luigi Nikaido
6. Patrick Schofield
CUARTA SERIE
1. Javier Swayne
2. José de Col
3. Gabriel Aramburú
4. Magoo de la Rosa
5. Raúl Ríos
6. Gonzalo Velasco
RESULTADOS DE LAS SEMIFINALES
PRIMERA SERIE
1. Sebastián de Romaña
2. Matías Mulanovich
3. Gabriel Villarán
4. David Fiorani
5. Fernando Parraud
6. Christian Guevara
SEGUNDA SERIE
1. Herbert Mulanovich
2. Javier Swayne
3. Gabriel Aramburú
4. Titi de Col
5. César Siles
6. Sofía Mulanovich
FINAL DEL CABO BLANCO TUBE RIDERS INVITATIONAL 2005-2006
1. Javier Swayne - 18 puntos
2. Herbert Mulanovich - 13
3. Sebastián de Romaña - 12.5
4. Gabriel Villarán - 12
5. Gabriel Aramburu - 11
6. Matías Mulanovich - 9 |