Siguenos en Facebook Síguenos en Twitter Mira nuestros videos en YouTube Síguenos en Instagram
Artículos  

Días de Furia en Cabo Blanco
Autor: Óscar Tramontana Figallo / Fotos: Paul Kennedy

Enfrentándose en la final a monstruos del calibre de Herbert Mulanovich, Toto de Romaña, Gabriel Aramburú, Matías Mulanovich y hasta el flamante Campeón Latinoamericano Gabriel “Kbezón” Villarán, Javier Swayne se adjudicó una histórica victoria en el festival de tubos más impactante de nuestras costas.

De un tiempo a esta parte, el Billabong Cabo Blanco Tube Riders Invitational se ha ganado por derecho propio el privilegio de convertirse en uno de los campeonatos más atractivos, mágicos y fascinantes de la escena local. Prácticamente no hay un solo tablista peruano que en alguna ocasión no haya soñado con deslizarse sobre las armoniosas olas de Cabo Blanco, y cuando esta rompiente se vio amenazada de muerte por la construcción de un muelle, cuya ubicación ponía en peligro de extinción la ola más perfecta del bravo norte, los tablistas peruanos se unieron como un solo puño para salvarla.

Cabo Blanco, la codiciada detonación acuática que es considerada como la mejor izquierda del Perú, tiene una historia fascinante que todo buen tablista peruano debería conocer, y antes de empezar a recrear el que probablemente haya sido el festival de tubos más memorable en la historia de Cabo Blanco, pensamos que vale la pena compartir la historia del descubrimiento de esta playa con ustedes.

EL DESCUBRIMIENTO DE MÁNCORA Y CABO BLANCO

Durante la década de los setenta, dos grandes rompientes fueron descubiertas: Máncora y Cabo Blanco. El “Flaco” Carlos Barreda y un privilegiado grupo de amigos tuvieron la suerte de divisar desde la carretera las espumas de Máncora (que también habían sido divisadas en 1958 por Federico “Pitty” Block, aunque no llegó a correrlas), y decidieron detenerse en la caleta a experimentar con sus olas, sin saber que años más tarde habría de convertirse en uno de los destinos más entrañables de la tabla nacional.

Podemos imaginarnos perfectamente la emoción que sintieron estos tablistas cuando, luego de remar hasta el point, tomaron las primeras olas de una racha y se deslizaron sobre ellas, apreciando su consistencia, su fuerza y su perfección. Máncora brindó a los tablistas una verdadera colección de sesiones inolvidables, y el ambiente paradisíaco que se respiraba en la idílica playa piurana hizo que su fama corriera de boca en boca con la rapidez del rayo. Pronto, la frase “vamos a Máncora” se convirtió en una especie de santo y seña de los tablistas más guerreros, quienes inmediatamente emprendían el viaje desde Lima, que a veces podía tomar hasta 24 horas por el mal estado de las carreteras, para disfrutar de las bondades de esta playa incomparable.

Uno de estos tablistas fue el legendario “Gordo” Sergio Barreda, quien poco antes de pasar a mejor vida nos contó personalmente cómo descubrió la rompiente de Cabo Blanco. Sergio Barreda se hallaba en pleno viaje a Máncora con su esposa Liliana cuando, perdidos en la red de carreteras que las empresas petroleras habían trazado en la costa norte de Piura, se toparon con el espectáculo increíble de las olas de Cabo Blanco.

La sorpresa fue tal que, durante largos minutos, el Gordo se quedó extasiado en la orilla, admirando la perfección de esas olas, sin comprender si lo que estaba viendo era real o simplemente una proyección cinematográfica. La ola de Cabo Blanco, rápida, agresiva y perfectamente tubular, se levantaba amenazante sobre un conjunto de rocas y se deslizaba hacia la izquierda, formando una sección tubular, larga y absolutamente maravillosa.

Era, en una palabra, el sueño de todo tablista: una caleta perfectamente desconocida, casi escondida tras una abrupta cadena montañosa y que ocultaba una de las olas más perfectas del mundo entero. En Cabo Blanco, además, flotaba el recuerdo del genial escritor norteamericano Ernest Hemingway, quien visitó la caleta en uno de sus viajes de placer para dedicarse por entero a la pesca del merlín y a la escritura de una de sus novelas más famosas: El viejo y el mar.

El Gordo Barreda había leído a Hemingway y sabía perfectamente reconocer una buena ola cuando la veía, y ahora, frente a sus ojos, tenía la ola más perfecta que había visto en el Perú. Durante algunos años, el Gordo guardó celosamente el secreto de Cabo Blanco, y visitaba la caleta clandestinamente. Hasta ahora, sus contemporáneos recuerdan que, de repente, cuando había una crecida en Máncora y todos los tablistas limeños emigraban en grupo hacia la conocida playa, el Gordo se perdía misteriosamente a la altura de El Alto, y que recién llegaba a Máncora con algunos días de retraso, luego de haber estado disfrutando en secreto las maravillosas bondades de las trepidantes olas tubulares de Cabo Blanco.

Cuenta la leyenda que el Gordo Barreda quiso compartir con dos de sus más cercanos discípulos la magia de esta playa maravillosa, y fue así como Luis Miguel “Magoo” de la Rosa y Carlos “Chalo” Espejo dominaron la feroz perfección de esta ola inaudita para refinar sus innatas habilidades y conseguir, entre los dos, nada menos que diez campeonatos nacionales (siete de Magoo y tres en el caso de Chalo).

Con el tiempo, el secreto se difundió, y Cabo Blanco, para fortuna de una legión de tablistas, vino a sumarse a la lista de destinos obligatorios de la tabla nacional. Visitar sus orillas, sentir en el cuerpo la fresca brisa marina y remar hacia el point mientras las barcas de pescadores (antiguos recuerdos de las embarcaciones precolombinas) flotaban sobre el vaivén de las olas más perfectas de nuestra costa, se convirtió rápidamente en la única imagen capaz de captar con perfecta fidelidad la quintaesencia del soul surfing peruano.

Ubicada a la altura del kilómetro 1137 de la Carretera Panamericana Norte, la caleta de Cabo Blanco atesora una poderosa izquierda de asombrosa capacidad tubular, la clásica ola de tipo reef-break que puede entregar olas desde 1 a 3 metros, peligrosas por la amenazante presencia de un zócalo de piedra virgen contra el cual se han hecho pedazos cientos de tablas, decenas de huesos y algunos cuantos cráneos, por lo que resulta natural encontrar a los surfers locales recorrer los mágicos tubos de Cabo Blanco protegidos por un buen casco. Dada su posición en la costa peruana, esta playa encuentra las condiciones ideales para regalarnos sus tubos perfectos entre octubre y enero, cuando nuestra costa norte se ve sometida a las ordenadas crecidas que llegan desde Hawai y todo el Hemisferio Norte. Con una agradable temperatura que oscila entre los 24 y los 29 grados centígrados, Cabo Blanco es la playa ideal para correr a pelo y sentir a flor de piel la caricia tibia del incomparable mar del Norte peruano, uno de los más cálidos del planeta.

LA CRECIDA DEL AÑO

Los reportes satelitales habían pronosticado condiciones perfectas para el cambio de año, y siguiendo las normas de los torneos mundiales del ASP, los organizadores estipularon un período de espera de 12 días entre el lunes 26 de Diciembre del 2005 y el viernes 6 de Enero del 2006.

Neptuno se apuntó como promotor divino del evento y bendijo a los tablistas reunidos en Cabo Blanco con dos jornadas mágicas, el viernes 30 y el sábado 31 de Diciembre, días en los que Cabo Blanco mostró lo mejor de su inmensa fama, bombeando prolongadas olas agresivamente tubulares que alcanzaron los 3 metros de altura. Para muchos, esta ha sido de lejos la mejor edición del campeonato anual organizado por Billabong en Cabo Blanco, y pocos días después (a partir del miércoles 4 de Enero del 2006, para ser exactos), la intensidad de la marejada obligó a la Marina de Guerra del Perú a cerrar los terminales portuarios de Chicama, Salaverry, Chimbote, Pacasmayo y Talara. Dentro de la zona de Piura, hubo reportes de oleajes extremadamente agresivos registrados en Lobitos, Negritos, Cabo Blanco, Órganos y Máncora, llegando incluso al extremo de que algunos bodyboarders llegaran a correr las olas inusualmente enormes que estallaron en esa idílica piscina marina que es el balneario de Colán.

AUSENCIAS Y PRESENCIAS

Para la organización anual del Billabong Cabo Blanco Invitational, los organizadores se la juegan con todo confiando en los pronósticos satelitales y en sus propios conocimientos de la ola, e invitan a los mejores tablistas peruanos para que el espectáculo sea garantizado. Este año, fueron 42 los tablistas oficialmente invitados, pero ante la ausencia de algunos, las plazas vacías fueron llenadas inmediatamente por varios tablistas que se preparaban para la mejor crecida que se había visto en Cabo Blanco en los últimos años, y al final el campeonato arrancó nada menos que con 49 tablistas en el agua.

Los agrandes ausentes, dentro de la relación oficial de invitados anunciada en diciembre del 2005 por la Lista Tablista, fueron Jonathan Gubbins, Jorge Landeo, Gustavo Labarthe, Ivo Berenguel, Carlos Ruiz de Luque, José Schiaffino, Daniel Gubbins, Raúl Villa, Renzo Zazzali, Julio Vignati, Harold Koechlin, Emile Grisolle, José Vidal, Ricky Peschiera, Tobar Cerruti, José Gómez, Javier Castro y Felipe Bernales.

Mencionamos los nombres de estos tablistas para destacar la aguda percepción de Billabong para detectar, reclutar e invitar a algunos de los mejores tablistas del Perú entero, pero también para explicar que gracias a estas penosas ausencias, algunos prominentes tablistas peruanos pudieron hacer realidad el sueño de competir en uno de los campeonatos más esperados del año.

Solo una ola tan espectacular como la pavorosa izquierda tubular de Cabo Blanco es capaz de superar todos los obstáculos y permitir que, aunque 18 de los 42 invitados estuvieran ausentes en la hora crucial, estas plazas vacantes fueran cubiertas por 24 tablistas que, literalmente, se ganaron con la mejor crecida que se había registrado en el Norte durante el 2005.

Entre los tablistas que entraron “a último minuto” al Billabong Cabo Blanco Tube Riders Invitational, estaba nada menos que Sofía Mulanovich, la embajadora peruana del surfing moderno quien fue la única mujer capaz de enfrentarse a los tubazos de 2 a 3 metros sólidos que estallaron salvaje y perfectamente en la playa favorita del Gordo Barreda. La participación de Sofía le prestó al evento un carácter épico y hasta romántico, y es que no todos los días uno puede correr una serie junto a una campeona mundial en una playa tan estremecedoramente bella como Cabo Blanco.


Cabo Blanco - Chendo Velasco

El resto de las plazas vacantes fueron ocupadas por los siguientes ganadores (porque todos los que corrieron Cabo Blanco en esa fecha realmente salieron ganadazos): Sebastián de Romaña, Luigi Nikaido, Roberto Meza, Salvador Voysest, Christian Guevara, Stefano Burali, Tito Deli, Pepe Romo, Roberto del Castillo, José Luis Dupuy, Luciano Guidino, Roger Velazco, Eduardo Villarán, Alejandro Cipriani, Ignacio Salazar, Álvaro Morán, Oliver Frank, Alan Barclay, Fabricio Ghisletti, Paulo Ríos, el “Colorado” Mahoney, Manuel Cacho-Souza y Gonzalo Delgado.

PRIMERA RONDA – MAÑANA DEL VIERNES 30 DE DICIEMBRE DEL 2005

La Primera Ronda del Billabong Cabo Blanco Tube Riders Invitational arrancó alrededor de las 9 de la mañana del viernes 30 de diciembre del 2005. Los organizadores estipularon la creación de 8 series de 6 tablistas cada una (la última contaría con 7 tablistas en el agua, incluido el prodigioso surfer peruano Cristóbal de Col, de apenas 12 años), y el proceso eliminatorio dictaminaba que los 3 mejores de cada serie progresarían directamente a los Cuartos de Final.

Más allá de estos tecnicismos, Cabo Blanco estuvo sencillamente espectacular. La fuerte crecida proveniente de Hawai rebotó en las Islas Galápagos y entró a la bahía de Cabo Blanco cuando el nivel de la marea marcaba apenas 13 centímetros, por lo que el zócalo de piedra virgen se presentaba como una amenaza casi mortal para las olas de 2 metros que estallaron prodigiosamente en ese primer día. El reef estaba lavado y la ausencia de arena produjo una serie interminable de tubos indescriptibles, que fueron barrenados sin piedad por el casi medio centenar de privilegiados tablistas peruanos que pudo estar presente en ese día épico.


Cabo Blanco - Cristóbal de Col

Las actividades pesqueras se vieron parcialmente paralizadas, y los hoteles y restaurantes locales acogieron con la proverbial hospitalidad norteña a la tribu surfera que despidió el 2005 en el mejor lugar posible, hospedándose en el Hotel Delfines y saboreando lo mejor de la sabrosa cocina piurana en el Restaurante Nana, en De Marquitos y en el local de la Señora Rosa.

En la orilla, la gente miraba el desarrollo del torneo de pie, con los tubos estallando a pocos metros de distancia, mientras fotógrafos y camarógrafos tan notables como el sudafricano Kai Benson, Renzo Giraldo y Kike Cúneo de El Comercio, Lucho Mori de Olas Perú, y José Madalengoitia de ALAS, inmortalizaban en imágenes lo que las meras palabras jamás podrían alcanzar a describir.

La primera serie fue ganada por Gustavo Gallo, seguido de cerca por Christian Guevara y el flamante Campeón Latinoamericano Gabriel Villarán. Ellos accedieron directamente a los Cuartos de Final dando una primera muestra del tremendo calibre que iba a caracterizar a todo el evento.

La segunda serie mantuvo las condiciones espeluznantes y perfectas del oleaje, y todos fueron testigos del poderoso ataque backside de Gonzalo “Chendo” Velasco, quien quedó primero por delante de Matías Mulanovich y Roberto del Castillo. Increíblemente, en esta serie fue descalificado el legendario “Mr. Tubo” César Aspíllaga, siempre favorito en los campeonatos de Cabo Blanco.


Cabo Blanco - Gabriel Aramburú

A pesar de no figurar en la relación oficial de invitados, Luigi Nikaido arrasó en la tercera serie, imponiendo su habilidad sobre Javier Swayne y Fernando “Wawa” Parraud, quienes lo escoltaron hacia los Cuartos de Final en segundo y tercer lugar, respectivamente.

La cuarta serie fue testigo del apabullante despliegue técnico de César Siles, una de las grandes sorpresas del día, quien clasificó primero seguido por David Fiorani y Magoo de la Rosa.

La quinta serie fue dominada por Gustavo Swayne, quien se reveló como una de las grandes sorpresas del día al clasificar primero en su serie, seguido por Alejandro Cipriani y el tricampeón nacional de tabla Sebastián Alarcón.

En la quinta serie del día, cuando la marea empezaba a subir y las olas morían cerca del muelle, Titi de Col nos hizo recordar su espectacular actuación en Septiembre del 2005, cuando ganó la cuarta fecha del Circuito Nacional de Tabla disputada en Lobitos imponiendo su condición de local. Esta fue una de las series más emotivas de la Primera Ronda, pues Sofía Mulanovich logró clasificar segunda, venciendo a su hermano Herbert y recibiendo el cariñoso y unánime aplauso de todos los seres vivientes de Cabo Blanco.


Cabo Blanco - Herbert Mulanovich

Cuando sonó la corneta anunciando el inicio de la séptima serie del día, se hizo el silencio en Cabo Blanco, cuando el impresionante Sebastián de Romaña, uno de los surfers más poderosos y achorados del planeta (no es floro), barrenó sin misericordia un tubo dentro del cual estuvo encapsulado por espacio de 10 eternos segundos, saliendo intacto para terminar esbozando un roller totalmente radical en la cima de una campana tremenda, llegando a sacar las tres quillas de su tabla fuera del labio de la ola. El aplauso retumbó a lo largo y ancho de Cabo Blanco, y el popular “Toto” fue recompensado por los jueces con un puntaje perfecto de 10 puntos. Gabriel Aramburú clasificó en segundo lugar, indicando claramente que estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias. Fabricio Ghisletti hizo lo suyo para asegurar su pase a los Cuartos de Final al quedar tercero en esta serie, donde también corrió el superhéroe Carlos Mario Zapata, de apenas 11 años de edad.

En la última serie de la Primera Ronda, el experimentado Germán Aguirre defendió exitosamente su corona de campeón en Cabo Blanco al ganar la serie y pasar a los Cuartos de Final junto a Patrick Schofield y Raúl Ríos. En esta emotiva serie también corrió el prodigioso Cristóbal de Col, flamante campeón nacional de tabla en las categorías Sub-12, Sub-14 y Sub-16.

CUARTOS DE FINAL – TARDE DEL VIERNES 30 DE DICIEMBRE DEL 2005

Eran 24 los Tube Riders que habían sobrevivido a la Primera Ronda cuando la marea empezó a subir imperceptiblemente trayendo consigo olas aún más grandes y agresivas. Los organizadores del evento no dudaron en lanzar al agua los Cuartos de Final, que nuevamente enfrentarían a seis tablistas en cuatro series decisivas, donde los tres primeros pasarían a Semifinales mientras que los restantes tendrían que contentarse con ver a Cabo Blanco dominado por los mejores.


Cabo Blanco - Herbert Mulanovich

El espectáculo estaba garantizado, cada uno de los 24 sobrevivientes de la Primera Ronda tenía 30 minutos para enfrentarse a 5 tiburones de orilla que se lanzarían con todo desde las crestas erizadas y con viento en contra que azotaban el zócalo de piedra virgen formando remolinos tubulares, toboganes acuáticos y rampas de agua verde cristalina. Materializado en el cuerpo de un joven delfín, el espíritu del Gordo Barreda contemplaba desde la perspectiva marina la tribu de jóvenes surfistas que habían concluido, igual que él algunas décadas atrás, que Cabo Blanco es una de las mejores rompientes del Perú y el mundo.

La primera serie fue el escenario en el que Matías Mulanovich pudo sacar a relucir su asombroso arsenal de maniobras para hacerse con el primer lugar, pero los ojos y los corazones de la playa seguían posados en las acuáticas circunvoluciones acrobáticas que Sofía Mulanovich trazaba sobre el lomo de cada ola, para hacerse del tercer lugar, justo detrás de Fernando Parraud.

En la segunda serie, Herbert Mulanovich consiguió barrenar impecable y furiosamente un tubo de perfección índica que le valió un puntaje perfecto de 10 puntos. Herbert se hizo fácilmente con el primer lugar de esta serie, seguido de cerca por César Siles y Christian Guevara.

Rompía la tarde cuando la marea empezó a subir inconteniblemente hasta alcanzar los 168 centímetros, cuando David Fiorani salió victorioso de la tercera serie, imponiéndose ante dos pesos pesados: Sebastián de Romaña y Gabriel Villarán, quienes lo escoltaron a las Semifinales.


Cabo Blanco - Maggo de la Rosa

La última serie del día se desarrolló en un Cabo Blanco inédito, cinematográfico y espeluznante, sobre cuyas poderosas evoluciones acuáticas tuvo a lugar un duelo de proporciones mitológicas. Javier Swayne y Titi de Col lograron coronar tubos impecables para obtener calificaciones perfectas de 10 puntos, y junto a Gabriel Aramburú se abrieron paso a las Semifinales en la que, sin lugar a dudas, fue la serie más candente del día.

SEMIFINALES – MAÑANA DEL SÁBADO 31 DE DICIEMBRE DEL 2005

Aquella había sido una noche interminable. La playa entera fluía en adrenalina y los comentarios sobre las maniobras vistas durante el día eran apagados por un creciente rumor de olas. Olas cada vez más grandes que habían viajado millares de kilómetros desde Hawai para materializarse en un espectáculo absolutamente estremecedor.

Cabo Blanco y varios de los mejores tablistas peruanos tenían una cita memorable para el último día del año 2005. Billabong no había podido lanzar el campeonato de Pico Alto durante el invierno porque no llegó una crecida sur lo suficientemente poderosa como para despertar al monstruo que dormía mar adentro, frente al litoral de Punta Hermosa. Pero el calendario marcaba el último día del 2005 y Billabong tenía entre sus manos el que por siempre será recordado como uno de los eventos más épicos en la historia del surfing peruano.

Las olas habían crecido considerablemente, pero la perfección de Cabo Blanco se mantenía intacta. Las cámaras fotográficas no dejaban de disparar y los diafragmas de las cámaras de video agradecían la luz del potente sol norteño reflejándose sobre los lomos de esas bestias acuáticas color turquesa y de blanco estallido que se deslizaban arrastrando consigo todas las miradas de la multitud apostada en la playa.


Cabo Blanco - Sebastián de Romaña

Esta vez eran solo 12 los sobrevivientes, y en apenas dos series de seis hombres cada una, los tres ganadores de cada duelo llegarían a la Gran Final. Pero el mar estaba demasiado grande, a punto de pasarse de vueltas, con olas que oscilaban entre los 2 metros y medio y los tres metros perfectos. Pocos recordaban haber visto a Cabo Blanco en semejantes condiciones durante un campeonato de tabla, y la competencia, de alguna manera, dejó de ser un enfrentamiento entre diferentes tablistas para convertirse en una mística batalla entre un puñado de hombres y mujeres valientes contra el poderoso mar.

A las 9:57 de la mañana, la marea había descendido drásticamente hasta alcanzar un nivel de apenas 5 centímetros, las olas empezaron a detonar directamente sobre el arrecife de roca viva, descartando cualquier posibilidad de error. La arena había desaparecido del fondo y una poderosa corriente llevaba a los tablistas directamente a las fauces del muelle, donde las olas se deshacían en turbulentas orlas de espuma blanca tras detonar en sonoras explosiones de agua viva.

La primera Semifinal incluía a media docena de nombres venerados en la mítica rompiente norteña: Sebastián de Romaña, Matías Mulanovich, Gabriel Villarán, David Fiorani, Fernando Parraud y Christian Guevara. El mar estallaba con furia inusitada y pronto tres tablas llegaron a las orillas hechas pedazos, antes de que Sebastián de Romaña, David Fiorani y Fernando Parraud salieran nadando desesperadamente en busca de otra tabla que les permitiera volver a la batalla. Increíblemente, Sebastián de Romaña resultó vencedor en esta serie, a pesar del tiempo perdido buscando una tabla de repuesto, y pasó magníficamente a la Gran Final escoltado por Matías Mulanovich en el segundo lugar y por Gabriel Villarán en el tercero.


Cabo Blanco - Titi de Col

Cuando iba a arrancar la segunda Semifinal, Sofía Mulanovich tuvo que acceder al pedido de todos los tablistas, los pescadores, los niños y las mujeres de Cabo Blanco: “No entre usted, señorita, el mar está demasiado furioso y queremos que usted siga viva para representar al Perú en el campeonato mundial,” alcanzó a decirle una niña de 11 años mientras le invitaba una jugosa tajada de sandía fresca. Cediendo ante los consejos de sus amigos y familiares, y comprendiendo que su vida estaba en peligro, Sofía terminó resignándose a permanecer en la orilla, viendo cómo su hermano Herbert Mulanovich, Javier Swayne, Gabriel Aramburu, Titi de Col y César Siles se persignaban antes de entrar por la campana. La acertada decisión de Sofía Mulanovich fue unánimemente aceptada como un sabio compromiso deportivo y profesional, ya que ella es nuestra más valiosa embajadora en la esfera más elevada del surfing mundial, y la verdad es que nadie quiere que nada malo le suceda nunca, porque todos estamos seguros de que en sus manos siempre está latente la posibilidad de otra corona mundial para el Perú. Además, la presencia de Sofía en Cabo Blanco tuvo un doble aliciente, el placer de ver corriendo a una campeona mundial en una de las mejores olas del planeta, y la demostración palpable de que las mujeres pueden perfectamente ganarle a varios de nuestros mejores tablistas en condiciones tan épicas y agresivas como las que presentó Cabo Blanco en los dos últimos días del 2005.

Herbert Mulanovich ganó la segunda Semifinal gracias a dos admirables tubos que conectó en la misma ola, sumando un recorrido de 15 segundos encapsulado al interior de su rauda nave color turquesa. Javier Swayne barrenó tubos fluidos con una velocidad vertiginosa para hacerse del segundo lugar y ganarse un pasaje directo a la Gran Final, seguido por Gabriel Aramburú que aseguró el tercer lugar gracias a una demoledora serie de rollers perfectamente ejecutados, bottons muy marcados que arrancaron espuma del agua, maniobras controladas y su acostumbrada seguridad personal.

LA GRAN FINAL – TARDE DEL SÁBADO 31 DE DICIEMBRE DEL 2005

Los seis últimos sobrevivientes ya estaban definidos, pero el mar de Cabo Blanco se encendió de cólera e hizo lo imposible para que Sebastián de Romaña, Herbert Mulanovich, Gabriel Villarán, Gabriel Aramburú, Matías Mulanovich y Javier Swayne pudieran entrar a dominar sus tremendas olas.


Cabo Blanco - Titi de Col

El acceso por la campana dejó de convertirse en una posibilidad racionalmente posible, y los seis finalistas tuvieron que esperar algunas horas a que la marea subiera, porque las olas se estrellaban contra el arrecife de roca plagado de crustáceos amenazando aplastar tablas, demoler huesos y romper cráneos. Las mareas estaban enloquecidas por la luna nueva y ese día oscilaban entre los 5 centímetros a las 9:57 am y los 178 centímetros a las 4:30 pm. Cabo Blanco ofrecía un espectáculo aterrador y hasta los pescadores artesanales, que conocen como nadie la braveza de este mar, enfrentaban riesgo de naufragio para varar sus embarcaciones.

Solo los que han leído a Herman Melville y saben que Moby Dick es mucho más que una simple novela de aventuras, podrán entender la terrible naturaleza de la lucha que estos seis tablistas tuvieron que enfrentar para desafiar a Cabo Blanco en la más agresiva de sus facetas. Cuando el hombre se enfrenta a la fuerza desatada de la naturaleza, llega un momento decisivo en que toma conciencia de su propia fragilidad, y solo los héroes son aquellos que son capaces de derrotar sus miedos para lograr que esa fuerza destructiva se vuelva a su favor.

Las horas pasaban angustiosamente y el fin de año se acercaba a paso veloz, cuando la marea empezó a subir y los seis sobrevivientes decidieron jugarse la vida por entero y entrar a Cabo Blanco saltando desde el muelle. Las olas abatían los postes del muelle y hacían temblar toda su sólida estructura amenazando con hacerlo pedazos. Desde la perspectiva del muelle, los seis finalistas veían venir las olas hacia ellos como animales enfurecidos con las fauces abiertas y listos para tragárselos enteros, así que ellos tenían que esperar por las olas más grandes para saltar sobre el lomo de las mismas y empezar a remar con toda la fuerza de la que eran capaces, porque la corriente los arrastraba con muchísima fuerza hacia el muelle donde solo les esperaba el naufragio, la muerte y la destrucción.

Hubo un instante de silencio ominoso en el que hasta las gaviotas dejaron de herir el viento con sus graznidos, y de pronto sonó la corneta que anunciaba el inicio de la Gran Final. Nuestros seis héroes saltaron desde el muelle, treparon sobre sus tablas rápidamente y remaron con toda su energía para vencer a la corriente que los arrastraba de vuelta al muelle, mientras la multitud concentrada en la playa contenía la respiración y se transformaba en la imagen de un solo ser humano persignándose.

Luego de algunos minutos que solo pueden ser calificados como amenazadores, los seis finalistas llegaron al corazón mismo de la rompiente y se dieron cuenta de que estaban en el núcleo de la crecida más grande que habían visto en toda la suma de sus frecuentes visitas a Cabo Blanco. Entendieron que la verdadera batalla no tenía que entablarse entre ellos, y decidieron que se olvidarían de los miles de dólares en premios para enfrentar en equipo a la fuerza demoledora de un Cabo Blanco más furioso que nunca. “No importa quien gane, nos repartimos la plata y vamos a vacilarnos”, dijo uno de ellos, y fue entonces cuando se desató la magia y empezó el espectáculo.

Matías Mulanovich corría con una lycra de color azul y llegó a tomar cuatro olas puntuables. Su primera ola fue calificada con 3.2 y la segunda con 2.5. Era demasiado poco, así que Matías esperó para calmarse y logró recorrer dos buenas olas de 5 y 4 puntos respectivamente, para quedar sexto con un score acumulado de 9 unidades. Su nombre quedará grabado por siempre en los libros de historia.

Usando una lycra de color naranja, Gabriel Aramburú empezó con una buena ola de 5 puntos y luego obtuvo otra mejor, calificada con 6 unidades. Por su tercera ola solo obtuvo una nota de 2.5 y en la cuarta volvió a establecer un recorrido de 5 puntos. Sumando sus dos mejores olas, Aramburú obtuvo 11 puntos y el quinto lugar en Cabo Blanco. Sobrevivió para poder contarle a sus nietos la furia de ese día.

Corriendo con una lycra negra, Gabriel Villarán empezó esbozando una ola de 3.5 unidades para luego aumentar su score con otra ola de 5 puntos. Luego de un breve período de calma, Villarán domó un monstruo para establecer un score de 7 unidades, con lo que obtuvo un puntaje final de 12 puntos y el cuarto lugar en este torneo. El campeón latinoamericano vivió para contarla.

Sebastián de Romaña saltó del muelle con una lycra amarilla y empezó con una ola de 4.5 unidades, siguió con otra de 6.5 puntos y conectó una tercera de 3.8 de nota. Gracias a su cuarta ola de 6 puntos alcanzó un puntaje acumulado de 12.5 y el tercer lugar el Invitacional norteño. Este día quedará tatuado en su memoria por el resto de su vida.

Herbert Mulanovich empezó con furia anotando una ola de 9 sólidos puntos, gracias a un alucinante tubo abierto dentro del cual maniobró por espacio de 8 interminables segundos. El tiempo siguió corriendo y Herbert tomó una ola de 1.5 unidades, puntaje que mejoró con su última ola de 4 puntos, con lo que logró un score acumulado de 13 puntos y el segundo lugar en Cabo Blanco. Las generaciones venideras recordarán su nombre con admiración y respeto.

Javier Swayne era perfectamente reconocible desde la orilla porque vestía una lycra blanca, y arrancó con fuerza anotando una ola soberbia de 8.5 unidades, a la cual le siguió otra de 4 puntos. Poco después, Javier cogería la ola mejor calificada de la Gran Final, una ola que quizá no fue tan grande como la de Herbert Mulanovich, pero dentro de cuyo tubo Javier logró maniobrar con seguridad y elegancia para obtener un puntaje de 9.5 unidades. Para rematar la faena, Javier conectó una cuarta ola de 5.8 puntos y otra de 4 unidades, convirtiéndose en el tablista que más olas cogió en la Gran Final y en el ganador indiscutible del Billabong Cabo Blanco Tube Riders Invitational, gracias a su inalcanzable score acumulado de 18 puntos sobre 20 posibles. Javier venció a Cabo Blanco y se llevó toda la fama, algo más que merecido para el tablista que supo dominar como nadie a la mejor izquierda peruana en el más furioso de sus días, demostrando que merece todo el apoyo de sus auspiciadotes y la admiración de todos los que amamos el milenario deporte de los reyes.

LA CELEBRACIÓN

El 2005 cerró con saldo positivo para todos los tablistas que tuvieron la fortuna de correr esos dos días memorables en Cabo Blanco, donde 12 tablas fueron literalmente despedazadas por el impacto de las olas. La furia del mar y el riesgo que todos ellos tuvieron que superar trabajando en equipo puede explicar el hecho de que Javier Swayne le agradeciera a Dios por el hecho de haber sobrevivido a esta jornada épica, que quedará en el recuerdo como uno de los mejores campeonatos jamás disputados en la historia de la tabla peruana. Cabo Blanco, por su parte, esperará tranquilamente al próximo año para volver a ofrecernos toda la magia del surfing peruano en el apogeo de su máximo esplendor.

EPÍLOGO

La magia desatada en Cabo Blanco fue posible gracias al apoyo incondicional de Billabong. Oscar O’Donell fue el Jefe del evento y Lulo Mendoza encabezó la terna de jueces de la FEPTA. Todos sabemos que el mejor campeonato del año les debe mucho a ellos, y es por ese motivo que Olas Perú ha querido expresarles la más efusiva de las felicitaciones con esta crónica sobre el mejor campeonato jamás realizado en Cabo Blanco.


Billabong Cabo Blanco Tube Riders Invitational 2005 - 2006 - Click para ampliar

RESULTADOS DE LA PRIMERA RONDA

PRIMERA SERIE

1. Gustavo Gallo
2. Christian Guevara
3. Gabriel Villarán
4. Stefano Buralli
5. Tito Deli
6. Pepe Romo

SEGUNDA SERIE

1. Gonzalo Velasco
2. Matías Mulanovich
3. Roberto del Castillo
4. José Luis Dupuy
5. César Aspíllaga
6. Barti Cerruti

TERCERA SERIE

1. Luigi Nikaido
2. Javier Swayne
3. Fernando Parraud
4. César Ríos
5. Juancho Zapata
6. Luciano Guidino

CUARTA SERIE

1. César Siles
2. David Fiorani
3. Magoo de la Rosa
4. Salvador Voysest
5. Roger Velasco
6. Eduardo Villarán

QUINTA SERIE

1. Gustavo Swayne
2. Alejandro Cipriani
3. Sebastián Alarcón
4. Bruno Mesinas
5. Ignacio Salazar
6. Álvaro Morán

SEXTA SERIE

1. José de Col
2. Sofía Mulanovich
3. Herbert Mulanovich
4. Oliver Frank
5. Alan Barclay
6. Roberto Meza

SÉTIMA SERIE

1. Sebastián de Romaña
2. Gabriel Aramburú
3. Fabricio Ghisletti
4. Paulo Ríos
5. Colorado Mahoney
6. Carlos Mario Zapata

OCTAVA SERIE

1. Germán Aguirre
2. Patrick Schofield
3. Raúl Ríos
4. Walter Rhode
5. Manuel Cacho-Souza
6. Gonzalo Delgado
7. Cristóbal de Col

RESULTADOS DE LOS CUARTOS DE FINAL

PRIMERA SERIE

1. Matías Mulanovich
2. Fernando Parraud
3. Sofía Mulanovich
4. Gustavo Gallo
5. Fabricio Ghisletti
6. Gustavo Swayne

SEGUNDA SERIE

1. Herbert Mulanovich
2. César Siles
3. Christian Guevara
4. Germán Aguirre
5. Roberto del Castillo
6. Alejandro Cipriani

TERCERA SERIE

1. David Fiorani
2. Sebastián de Romaña
3. Gabriel Villarán
4. Sebastián Alarcón
5. Luigi Nikaido
6. Patrick Schofield

CUARTA SERIE

1. Javier Swayne
2. José de Col
3. Gabriel Aramburú
4. Magoo de la Rosa
5. Raúl Ríos
6. Gonzalo Velasco

RESULTADOS DE LAS SEMIFINALES

PRIMERA SERIE

1. Sebastián de Romaña
2. Matías Mulanovich
3. Gabriel Villarán
4. David Fiorani
5. Fernando Parraud
6. Christian Guevara

SEGUNDA SERIE

1. Herbert Mulanovich
2. Javier Swayne
3. Gabriel Aramburú
4. Titi de Col
5. César Siles
6. Sofía Mulanovich

FINAL DEL CABO BLANCO TUBE RIDERS INVITATIONAL 2005-2006

1. Javier Swayne - 18 puntos
2. Herbert Mulanovich - 13
3. Sebastián de Romaña - 12.5
4. Gabriel Villarán - 12
5. Gabriel Aramburu - 11
6. Matías Mulanovich - 9

 

Cámaras en vivo / Reporte del Mar
Punta Rocas | San Bartolo | Señoritas

 

  Índice

Últimas Noticias
Entrevistas
Artículos
Industria
Nuestra Historia
Tabla de Mareas
Reporte del Mar
  Multimedia

Galería de Fotos
Videos
Juegos
Wallpapers
  Ranking

Ranking Nacional
ALAS
ASP
  Calendarios

Campeonato Nacional
ALAS Tour
ASP Men WCT
ASP Men QS
ASP Big Wave
ASP Junior
ASP Longboard
ASP Specialty
ASP Women WCT
ASP Women QS
ASP Women Junior
ASP Women Longboard
  Directorio

Directorio de Playas
Directorio de Tiendas
Directorio de Shapers
Directorio de Hoteles
Directorio de Restaurantes
Destacados
Links

 

© 2002-2015 | desarrollado por media improvement