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Campeones visitan el Markham College
Autor: Olas Perú
Sofía
Mulanovich y los Campeones Nacionales de Tabla y Longboard en diálogo
con los alumnos.
Recuerdo claramente aquel lunes 15 de agosto de 1983 cuando todos los
alumnos del Champagnat fuimos convocados al auditorio del colegio para
recibir a Felipe Pomar y al Gordo Barreda. Éramos poco menos de mil
alumnos en los cinco años de secundaria y todos tendríamos la
posibilidad de aprovechar una hora de clase para escuchar a nuestros
grandes campeones de tabla.
Nuestro auditorio no era capaz de albergar a toda la secundaria así
que la visita fue declarada opcional, es decir, sólo para los
interesados. Muchos optaron por aprovechar la hora libre para ir a
jugarse un partido en la cancha de fútbol, otros inundaron la piscina
del colegio y los más chancones se refugiaron en la biblioteca para
avanzar con sus tareas.
Al final, sólo fuimos 50 alumnos en el auditorio, y recuerdo
claramente que en primera fila estaban Titi de Col y el Chato Vinagre,
alias César Aspíllaga. Durante una hora entera pudimos hacerle
preguntas a nuestros ídolos, y ellos se entregaron con todo su buen
humor a contarnos cómo eran las olas de Hawai. Hablaron también de La
Herradura y Pico Alto, del primer campeonato mundial de tabla en Punta
Rocas y ahora, con el paso del tiempo, puedo darme cuenta
perfectamente cuánto influyó ese encuentro con Felipe y el Gordo en
nuestra decisión de seguir corriendo olas hasta que la vida nos
alcance.
El Chato Vinagre jura que tuvo suerte ese día, porque en un principio
había pensado tirarse la pera para ir a La Herradura, aunque volvió de
mala gana al colegio pues el mar estaba más plano que una mesa de
billar. “Éste es el único día en que me ha gustado más estar en el
colegio que en el mar”, diría César al final del día de clases.
Las cosas que los campeones nos contaron ese día cambiaron nuestras
vidas, yo nunca dejé de correr tabla y César y Titi se volvieron
tablistas profesionales: se mudaron al Norte en busca de las mejores
olas de nuestro país y allí construyeron sus casas, allí tuvieron a
sus hijos, y allí se convirtieron en los expertos de Cabo Blanco,
Órganos, Lobitos y muchas otras playas que solo ellos conocen.
Cuando recordamos a Felipe Pomar y al Gordo Barreda hablándonos con
tanta pasión de nuestro deporte favorito, sabemos que ese momento fue
crucial en nuestras vidas, y no lo cambiaríamos por nada en el mundo.
Son las 11.45 a.m. del martes 24 de agosto del 2004 y en la puerta del
Markham College me encuentro con la campeona mundial Sofía Mulanovich
y Sebastián Alarcón, actual campeón nacional de tabla, junto a Roberto
Meza, campeón nacional de Longboard. Septiembre está a la vuelta de la
esquina y empiezan a sentirse los primeros rayos de sol que iluminarán
la próxima temporada de primavera. Las puertas del colegio se abren de
par en par y los campeones son recibidos por el Director del Markham
College, quien luego de pedirles que firmaran el Libro de Visitantes
Ilustres, les pregunta en inglés cuáles son sus playas favoritas.
Junto al director está mi compañero en la facultad de literatura Aldo
Ventura, jefe del departamento de castellano del Markham, quien junto
a dos alumnos guiarán a los campeones rumbo al auditorio del colegio.
Los dos “prefects” están ataviados con capas y parecen alumnos del
Colegio Hogwarts de Magia. María Paz Abdala tiene un aire a Hermione y
Germán Aguirre parece el capitán del equipo de Quidditch. Pero no
estamos en el colegio de Harry Potter, sino en el Markham College, uno
de los colegios más prestigiosos del país. Pero la magia está a punto
de desatarse.
La visita ha sido perfectamente coordinada por Aldo Ventura y faltando
escasos minutos para el mediodía, María Paz y Germán guían a los
campeones al gran auditorio del colegio, con capacidad para unas 500
personas. Los alumnos esperan en sus respectivas clases que el
minutero termine dar la última vuelta, y luego desgranan los segundos
de aquel último minuto preparando sus retinas para grabar eternamente
en su mirada la visión de los tres campeones.
Han pasado más de veinte años desde que a mí me tocó recibir en mi
colegio la visita de los campeones de mi época, y ahora puedo sentir
en el aire más emoción que en aquellos días. La tabla ya se ha
convertido por derecho propio en uno de los deportes más difundidos de
nuestro país, y los triunfos logrados por Sofía Mulanovich y la
Selección Nacional de Tabla en el último Mundial ISA han despertado en
todos los alumnos del Markham un ilimitado interés por ver de cerca de
los campeones.
La estrella del día sin lugar a dudas es Sofía. Ella ha llegado desde
temprano abandonando su querida rompiente de Punta Hermosa y lo
primero que recuerda es lo parecido que es el Markham al San
Silvestre, el colegio donde nuestra campeona estudió. Sebastián
Alarcón está a punto de lograr el bicampeonato nacional y Roberto Meza
sigue adelante entrenando a las nuevas generaciones. Los tres están
tan emocionados como los alumnos y alumnas que, al sonar el timbre del
recreo, descienden por las escaleras y desbordan los pasillos para
llegar como abejas al gigantesco panal en forma de auditorio.
Allí, la reina los recibe con una amplia sonrisa, sentada frente a una
mesa que le permite ver la mirada de todos los alumnos que poco a poco
van llenando el auditorio con toda su alegría y vivacidad. Aldo
Ventura pone orden e inicia la sesión presentando a cada uno de los
tres campeones. Luego, los alumnos y alumnas que prácticamente han
colmado el auditorio, se quedan literalmente pegados a una pantalla
enorme donde están pasando algunas de las mejores olas de Sofía en el
Tour Mundial.
Luego viene la ronda de preguntas y respuestas, y lo primero que
preguntan los chicas y chicas del Markham es si Sofía tiene enamorado
o si Sebastián tiene novia. Ante la respuesta afirmativa de ambos, la
sesión continúa con ese agradable feeling que sólo se crea entre los
jóvenes, porque después de todo Sofía y Sebastián prácticamente acaban
de salir del colegio.
Roberto Meza escucha atentamente las preguntas y mantiene un
respetuoso silencio. Él siente en ese momento que varios de esos
alumnos y alumnas podrían ser la próxima Sofía, el próximo Sebastián.
Desde que empezó a enseñar a correr tabla a los chibolos de Punta
Hermosa, han pasado una docena de años, y Roberto sabe perfectamente
que todos ellos están en la edad perfecta para empezar.
Sofía explica con detalle lo que significó su triunfo en Playa
Salinas, cuando en el mes de marzo se convirtió en la campeona
mundial. Junto a Roberto le explica a los alumnos y alumnas cómo
funcionan los campeonatos del World Championship Tournament (WCT),
mientras Sebastián explica cómo empezó a correr olas y cómo ha llegado
a convertirse en el campeón nacional.
Muchas miradas se encienden en el auditorio y todos escuchan con
solemnidad la hermosa frase de Sofía: “Todos podemos cumplir nuestros
sueños”. Los minutos del recreo se van acabando y Aldo Ventura hace
las últimas preguntas, antes que María Paz y Germán le entreguen a
Sofía un hermoso ramo de rosas.
Suena el timbre que anuncia el regreso a clases pero como la ocasión
es muy especial, algunos alumnos y alumnas reciben permiso para
quedarse en el auditorio hasta que los campeones les firmen sus
autógrafos. Es el mejor momento del día, porque solo se quedan los más
interesados, que son muchísimos, y pacientemente aguardan en cola el
momento en que Sofía les pregunte “¿cómo te llamas?”, pare escribirle
de puño y letra un autógrafo en toda ley.
La mano de Sebastián está a punto de agarrotarse cuando nota que ha
firmado más de 250 autógrafos, los pocos alumnos que van quedando le
hacen preguntas cariñosas a Sofía, le dicen que la admiran mucho, le
desean suerte en las fechas restantes del WCT, y finalmente regresan a
sus clases apretando contra sus pechos el invalorable papelito donde
tienen la firma de los campeones.
Para todos ellos la reunión quedará en su mente como el momento mágico
en que pudieron conocer a los campeones, y para lo escogidos, el
encuentro tendrá una importancia decisiva en sus vidas. Los que ya
corren tabla saben que ahora pondrán más empeño para ser como ellos;
los que aún no han terminado por decidirse llegarán a sus casas y
pedirán a sus padres, con varios meses de anticipación, una tabla
hawaiana como regalo para la próxima Navidad.
Luego
de unas fotos finales en la fachada de la biblioteca, Aldo Ventura
despide a los campeones, satisfecho por haberle podido regalar a sus
alumnos la satisfacción de estar cerca de sus ídolos. Cuando llegamos
a la puerta, Roberto, Sofía y Sebastián se miran entre sí y sonríen.
Ellos han recibido la energía de 500 adolescentes y saben que este
día, gracias a esa fuerza, correrán olas como los dioses.
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