|
Regresar | Compartir en Facebook
Olas de Otoño en el Perú
Autor: El Alumno Nº 37
Empezó
la Temporada de Otoño para la Escuela de Tabla Olas Perú
No era un día cualquiera para la Escuela de Tabla Olas Perú, el sol
brillaba en lo alto del cielo a la 1 de la tarde de ese miércoles 24
de marzo y los 6 profesores empezaban a bajar las tablas de la Van
para ordenarlas sobre la arena de Barranquito en espera del bus
amarillo repleto de alumnos. “Estos son los más voluntariosos, los más
guerreros: para ellos nunca acaba el verano pues saben que con un
wetsuit pueden estar en el agua durante horas. Y como después del
verano hay más olas y menos gente en las playas, no les cuesta mucho
trabajo pararse al toque y empezar a progresar”.
A
un par de kilómetros, en la pequeña explanada de La Pampilla,
Christian y yo observamos olas reventando ordenadamente mientras un
ligero viento offshore despeina sus crestas haciéndolas despedir una
estela de gotas de agua. “Excelentes condiciones”, dijo alguien
mientras mirábamos cómo el mar empezaba a crecer esa misma tarde. En
ese momento llega a La Pampilla una chica alta, delgada y rubia con su
funboard blanco con rosa. “Cada vez son más las chicas que corren, en
los ochenta y noventa eran poquísimas y ahora con el triunfo de Sofía
se han dado cuenta de que ellas también pueden hacerlo. Y lo mejor de
todo es que los hombres siempre respetamos sus olas. Es hermoso verlas
correr.”
La esperada crecida anunciada por nuestro Reporte del Mar ha llegado a
la hora exacta, y las ondas azules se dibujaban a lo ancho del mar en
toda la Costa Verde, mientras siguen llegando más y más tablistas a La
Pampilla. Algunos incluso llegan en
terno
y salen de sus autos desanudándose las corbatas. “Son los que
aprovechaban la hora del almuerzo para salir un rato de la oficina y
agarrarse aunque sea un olita que les permita regresar al trabajo con
el espíritu renovado.” Una vez más, los que trabajamos en la página
web nos reuniremos con los profesores y alumnos de la Escuela, en esta
ocasión para hacer un reportaje a un grupo de alumnos del Roosevelt.
Según nuestros cálculos, serían como 16 chibolos, entre niños y niñas.
“Mira, en esa ola va un chibolo de 12 años que la rompe, pero allá al
fondo hay un tío de 65 años que se las agarra todas con su longboard.
Más de 50 años de edad los separan, pero allá adentro, mientras
esperan las buenas olas flotando en el mar, los dos son como un par de
niños jugando”.
De
pronto suena el teléfono y una voz nos dice que la cita es en
Barranquito, así que alistamos la grabadora y la cámara de fotos y
salimos en busca de los profesores, mientras vemos las olas reventando
en La Pampilla, Makaha, Reventazón y Redondo. Una vez estacionados en
Barranquito, podemos saludar a los 6 profesores, todos ellos son
campeones en sus respectivas categorías y han sido entrenados
personalmente por Roberto Meza en las técnicas de aprendizaje para el
arte de correr olas. “Cuando los ves corriendo en las playas del sur,
te das cuenta de que son los mejores tablistas del medio, pero pocos
saben que reciben entrenamiento constante como salvavidas y
especialistas en primeros auxilios por parte de la Guardia Civil y la
Cruz Roja Internacional.”
El
colorado Miguel Vegas van Oordt ha corrido en la mañana olas de 2
metros en Punta Rocas y todavía le dura la sonrisa en el rostro
mientras revisa la libreta de asistencia y nos confirma que esperan a
24 alumnos, 8 más de los que esperábamos. “Cada vez son más, el Perú
tiene 3000 kilómetros de costa y es el único país en el mundo donde
revientan olas todo el año. Tenemos playas famosas como Chicama, que
posee la ola más larga del mundo, y sólo en Lima hay más de 70
rompientes donde correr. En los años ochenta, eran 10.000 los
tablistas peruanos, ahora son 30.000. Después del fútbol, es el
segundo deporte más practicado en el país.”
Gonzalo “Chendo” Velasco tiene 18 años y ha sido campeón del Billabong
Series del 2001 en la categoría Sub 16, ha corrido en Australia e
Indonesia y esta mañana se ha metido como 6 aéreos en Puerto Nuevo.
Ahora está ordenando los wetsuits y las pitas nuevas recién llegadas
de Australia. “Tenemos tablas para todas las edades y necesidades. La
más chica puede ser una tabla de 5 pies de largo para un chibolo de 9
años que ya está empezando a hacer maniobras, pero tenemos tablas de
hasta 10 pies para los que recién empiezan y necesitan una tabla
estable para pararse. Después van bajando progresivamente hasta las
tablas más pequeñas y al final del curso podemos decirle cuál es
exactamente la tabla que más les conviene. De aquí saldrán los
próximos campeones nacionales.”
Gonzalo
Galimberti tiene 26 años es un tablista de ola grande, es uno de los
más fieles de La Herradura y a veces se mete a correr solo en Pico
Alto olas de 5 metros de altura, esta mañana ha estado en Peñascal
corriendo olas de 2.5 metros con sus amigos y con delfines alrededor.
Es uno de los tablistas más experimentados del medio y ahora está
ordenando las lycras que la marca de bebidas hidratantes Yumax ha
confeccionado especialmente para la promoción 2004 de la Escuela de
Tabla Olas Perú. “El contacto que uno puede establecer con el mar es
indescriptible. La tabla es un deporte muy emocionante por la
sensación incomparable de estar surcando una buena ola a toda
velocidad, pero uno pude estar horas metidos en el agua y el simple
hecho de estar sumergido en ese milagro lleno de vida que llamamos
mar, rodeado de aves, peces y con las olas viniendo y viniendo, crea
en el ser humano una sana predisposición para disfrutar la vida
saludablemente, en armonía perfecta con la naturaleza”.
Rodrigo
Zorrilla tiene 19 años y es un verdadero maestro en el surf aéreo
acrobático moderno. El año pasado quedó 1º en el Campeonato Nacional
de Máncora, y también 2º en el José Duany y en el de Señoritas. Por la
mañana estuvo volando en las olas de Explosivos y ahora se prepara
mentalmente para una sesión más con sus alumnos. “Nos enfocamos en
varios aspectos del aprendizaje, por ejemplo, en la parte técnica, los
alumnos tienen sesiones de 15 minutos antes de entrar al agua, y allí
aprenden ejercicios para correr olas (calentamiento, estiramientos,
abdominales y trotes), movimientos básicos y específicos para el
deporte de la tabla hawaiana que son desarrollados actualmente por la
Comisión de Deporte en Australia. Esto le permite al alumno
desarrollar los músculos involucrados al remar además de requerirse un
alto nivel de esfuerzo logrando crear un hábito diario en su conducta
de formación corporal”.
Lucho
Mori es uno de esos tablistas capaces de viajar hasta el último rincón
del país cuando se entera de que alguien ha descubierto una buena
rompiente. Ha peinado las playas del norte y del sur y conoce todas
las condiciones de oleaje que puedan presentarse. Por la mañana estuvo
corriendo olas de 1.5 metros en Cerro Azul y ahora revisa los manuales
de aprendizaje acreditados por el Australian Couching Council y la
Australian Sport Comission. “En el aspecto técnico, enfocamos nuestras
enseñanzas en el desarrollo de los alumnos como tablistas. “Existen
varias tipos de maniobras y las más resaltantes son la quebrada, el
roller, los cortes laterales, sesgar sobre la ola y el tubo. Aprender
los trucos para dominar estas maniobras le permite al alumno mejorar
su estilo y obtener la técnica adecuada para que su aprendizaje sea
más divertido.”
Carlos
Málaga es un clásico soul surfer de aquellos que se levantan a las 5
am para entrar al mar cuando amanece. Puede distinguir las condiciones
del oleaje solo con detectar la dirección del viento, y algunos dicen
que incluso es capaz de olfatear la llegada de las crecidas. Fiel
visitante de las playas del Norte Chico, ha estado esta mañana
metiéndose tubos en Pasamayo, y ahora está encerando las tablas para
que cuando el bus amarillo llegue con los 24 alumnos esperados todo
esté listo para empezar la clase de hoy. “El enfoque táctico de
nuestros cursos consiste en hacer que los alumnos observen el oleaje
por 10 minutos, lo cual es muy importante porque el oleaje y las
corrientes presentan mucha variación. Al mismo tiempo le enseñamos a
cada alumno por dónde entrar y salir del mar, debido a que las playas
de Lima presentan distintas rompientes (lugares donde revientan olas),
para que el alumno tenga una buena ubicación y visión de las olas. Al
final del curso cada alumno es un experto capaz de reconocer las
condiciones del mar, la dirección y fuerza del viento, el efecto de
las mareas sobre las olas, y son capaces de predecir las crecidas
calculando el tamaño de las olas y su dirección”.
Concentrado
en otra playa de Lima se halla el segundo grupo de profesores
compuesto por los excepcionales tablistas José “Jara” Gómez (campeón
del Billabong Energizer de Ola Grande en Pico Alto, 2003), los
hermanos Jerónimo y Joaquín Castagnetto, Miguel Vegas, César Siles y
Manuel Mendoza. “En el aspecto psicológico, los alumnos llegan a
comprender que el ejercicio a desarrollar es mucho más exitoso cuando
se trabaja en grupo y no individualmente, sobre todo en la etapa de
aprendizaje. El trabajo consiste en motivar a los alumnos cada vez
que se agarran una ola con palabras de incentivo al término de cada
corrida. No todos tienen la mismas habilidades que otros, pero
nosotros buscamos que los alumnos compartan y se diviertan corriendo
olas de la manera más segura y sana. Posteriormente nos concentramos
en evaluar sus virtudes y defectos para corregirlos posteriormente,
haciendo críticas constructivas en grupo para la mejora continua a
través de tareas como ejercicios para su casa, todo en busca de que
cada día sean mejores en este maravilloso deporte.”
Finalmente,
a las 2 en punto de la tarde, llega el bus amarillo del Roosevelt
acompañado por Roberto Meza, el director y fundador de la Escuela de
Tabla Olas Perú. Por las ventanillas podemos adivinar la emoción de
tos niños y niñas que están a punto de iniciar su ciclo de otoño. Se
trata de la décimo segunda promoción de Roberto, quien inició la
Escuela en enero de 1992 por iniciativa de los padres de familia del
balneario de Punta Hermosa. Para ese entonces, Roberto Meza había
logrado ser campeón nacional en 1991 y campeón de la Copa Pacífico Sur
del mismo año en Chile, donde participaron Chile, Ecuador y Perú. Por
tal motivo los padres vieron en él la oportunidad que tenía como
campeón para poder enseñar a sus hijos.
Posteriormente,
Roberto Meza se inició con 5 alumnos del balneario de Punta Hermosa,
entre los cuales se encontraba la actual Campeona Mundial Sofía
Mulanovich. Durante esos meses de verano, Roberto organizó y dirigió
eventos con el propósito de difundir su escuela y motivar la
participación de nuevos valores, otorgando buenos premios y creando un
ambiento positivo para los tablistas. Desde entonces, han pasado 12
años y cientos de tablistas han aprendido a correr olas gracias a las
enseñanzas de la Escuela de Tabla Olas Perú. Y eso lo saben
perfectamente los chibolos que ahora bajan del gran bus amarillo con
sus inquietas miradas y sus ganas enormes de aprender.
El colorado Miguel Vegas Van Oordt revisa la libreta de asistencia y
constata que en vez de 24 ahora son 36 los alumnos que se han
presentado en el primer día de clases. “Menos mal que tenemos tablas y
wetsuits para todos. Hay algo muy magnético en este deporte. Los
chicos se enteran de que sus amigos van a iniciar clases y se animan a
último minuto. Lo bueno es que sus padres siempre los apoyan, en parte
porque muchos de ellos también han sido tablistas y porque todos saben
que la tabla nos dio un Campeón Mundial en 1965, el gran Felipe Pomar,
y que ahora tenemos a Sofía Mulanovich, la Campeona Mundial del 2004.”
Finalmente,
el primero en salir del gran bus amarillo es Roberto Meza, que acaba
de regresar del Campeonato Mundial ISA de Ecuador donde como
entrenador de nuestra selección logró que nuestro país quedara como la
4ta. Potencia más grande del mundo, y en su mirada puede adivinarse la
satisfacción que siente al constatar que su primera alumna, Sofía
Mulanovich, es ahora la Campeona Mundial. Como si se tratara de la
sesión de entrenamiento más importante de su vida, porque todas lo son
para él, Roberto divide a los 36 alumnos en seis grupos, y de pronto
la playa se llena de actividad.
Primero observan el mar durante 10 minutos, aprenden a distinguir la
dirección del viento y el oleaje, observan la marea y los puntos de
acceso y salida del agua, y luego siguen las instrucciones de los
profesores para hacer ejercicios de calentamiento durante otros 15
minutos. Las ganas de estar ya en el agua son incontenibles, y los
alumnos desfilan frente a la Van mientras les dan su lycra oficial
Yumax de la Escuela, reciben las tablas que les han asignado para ese
día y ordenadamente van ingresando al mar.
Con
la grabadora en la mano ya no puedo hacer demasiado, así que decido
ponerme la ropa de baño y tomar una de las tablas de la Escuela para
convertirme en el alumno número 37. Mi objetivo es observar de cerca
la interrelación de los alumnos con sus profesores para escribir este
artículo, y cuando estoy en el agua con todos ellos lo que ven mis
ojos es una sesión perfecta de surf. Los alumnos principiantes cogen
las olas más cercanas a la orilla y todos logran pararse en el primer
intento, mientras los alumnos intermedios reman hacia el fondo en
busca de mayores emociones siguiendo a sus profesores y los alumnos
avanzados se internan lejos de la orilla junto a sus respectivos
instructores para agarrar las olas más grandes del día, practicar sus
rollers y meterse tubos antes de llegar a la campana. Roberto Meza va
remando de grupo en grupo y lo supervisa todo, le ayuda a parase al
más pequeño de los alumnos, pero también está al fondo cuando la chica
más talentosa del grupo logra agarrar la mejor ola del día.
El
sol ha declinado imperceptiblemente y noto que hemos pasado cerca de
dos horas en el agua. Ahora todos salen del mar con una sonrisa en el
rostro, y mientras me seco y me cambio de ropa alcanzo a distinguir
esta escena: uno de los profesores se acerca al más pequeño de los
alumnos, le pone la mano en el hombro y le dice: “Muy bien brother,
para ser tu primer día has estado excelente”. Y de regreso a casa
pienso en lo que esas palabras de apoyo significarán para ese niño. Lo
puedo ver llegando a su casa y contándole su aventura a sus padres y
hermanos, y también lo puedo ver tratando de explicarle a sus amigos
lo que ha significado para él haber estado corriendo olas con el
entrenador de la selección peruana y sus expertos profesores. Luego
llegará la noche y se dormirá pensando que pasado mañana, a menos de
48 horas de distancia, podrá nuevamente disfrutar la alegría de ser
niño con la Escuela de Tabla Olas Perú.





|